Trabajar con una incapacidad absoluta o una gran invalidez: ejemplos y cómo comunicarlo al INSS

Publicado por el 21/07/22 12:00 | Lectura de 7 minutos.

featuredEl concepto de incapacidad permanente no impide trabajar, ni siquiera en los grados más altos de incapacidad: la absoluta y la gran invalidez. Pero sí es cierto que hay una línea roja que no se puede sobrepasar, o nos podrían retirar la pensión.

Nos referimos a aceptar un empleo que sea incompatible con nuestras lesiones y con el propio grado de incapacidad que tenemos reconocido. Se podría afirmar que en el caso de la incapacidad permanente total hay muchas más opciones para no cometer un error en ese sentido -y lo explicamos en este post-, pero con una absoluta o una gran invalidezhay una complejidad añadida, porque las reglas del juego son más restrictivas.

Junto a todo ello, vamos también a exponer ejemplos de cómo trabajar con uno de esos dos grados de incapacidad. Y, sobre todo, describiremos cómo se debe comunicar al INSS el inicio de una actividad laboral en esas situaciones.

Incapacidad Absoluta y Gran Invalidez

Comencemos recordando el significado de estos tipos de incapacidad. En primer lugar, la incapacidad absoluta es una pensión que se otorga a personas que, debido a una enfermedad o lesión, están previsiblemente incapacitadas para desarrollar cualquier profesión u oficio con un mínimo de rendimiento, eficacia y profesionalidad. Y la prestación consiste en una mensualidad del 100% de la base reguladora.

Pero la gran invalidez va más allá. Es la incapacidad más severa y consiste en un complemento económico que se suma a la prestación por incapacidad absoluta. Pero solo se otorga si el afectado, además de no poder ejercer ninguna clase de trabajo con esa mínima dosis de rendimiento, eficacia y profesionalidad, también necesita ayuda de terceros para desenvolverse en las actividades más básicas de la vida diaria: comer, vestirse, asearse, tomarse la medicación…

El complemento de gran invalidez, por tanto, no lo puede percibir un pensionista de incapacidad parcial o total. La gran invalidez solo puede cobrarse junto a la incapacidad absoluta.

Jurisprudencia del Supremo

Diferentes sentencias del Tribunal Supremo en nuestro país han ratificado que no permitir el acceso al mercado laboral a aquellos que han sido declarados en situación de incapacidad permanente absoluta o de gran invalidez supone una vulneración de un derecho fundamental, como es el derecho al trabajo. Porque el hecho de que a esos ciudadanos no les sea posible trabajar con normalidad, no significa que no puedan desempeñar alguna determinada actividad remunerada.

La postura del Supremo también ha quedado recogida en la última revisión de la Ley General de la Seguridad Social, permitiéndose así que los beneficiarios de una incapacidad absoluta o una gran invalidez accedan al mercado laboral. Pero, como adelantábamos antes, esto tiene mucha ‘letra pequeña’.

Requisitos de un trabajo compatible

Para que un empleo sea compatible con una pensión de incapacidad permanente absoluta o gran invalidez ha de ser acorde con (o estar adaptado a) las limitaciones por las cuales se concedió la pensión. Y, en segundo lugar, la propia acción de realizarlo no debe ser consecuencia de que ha habido una mejoría.

En síntesis, la idea sería la misma que con la incapacidad permanente total, la que se obtiene por no poder llevar a cabo la profesión habitual a causa de una patología o lesión. Porque con una incapacidad total sí se pueden aceptar empleos que sean diferentes a la “profesión habitual” que se haya fijado. No obstante, con la absoluta o la gran invalidez hay un plus de exigencia en ese sentido, y es necesario demostrar con todo tipo de detalle que se trata de un un trabajo completamente compaginable con la declaración de incapacidad que posee.

Ejemplo de ambos supuestos

Imaginemos que Ana, una limpiadora profesional de oficinas, logra una incapacidad total para su actividad por sufrir lumbalgia crónica. A pesar de estar percibiendo esta prestación, Ana podrá seguir activa si consigue un empleo con menos requerimientos físicos (de administrativa, etc.) No obstante, pese a este ejemplo básico, la mayoría de veces no es tan sencillo. Por eso desde nuestro despacho hemos habilitado un servicio donde un abogado verificará si el trabajo en cuestión es compatible o no con tu incapacidad. Te puedes informar de él aquí.

Pero ahora supongamos que Alicia no padece únicamente lumbalgia sino también fibromialgia grave, fatiga crónica y migrañas diarias. Y por esos motivos le dan una incapacidad absoluta. Desde ese momento, si desea o necesita trabajar, tendrá que ser mucho más exhaustiva en su elección. No podría desarrollar un cargo convencional de administrativa, ya que se arriesgaría a que el INSS la llamara a una revisión de grado por supuesta mejoría y podría perder su prestación al estar, recordemos, protegida económicamente por no poder ejecutar “ningún tipo de trabajo”. Entonces, ¿en qué podría trabajar? Lo vemos.

Actividades permitidas

Listar un conjunto de trabajos que se puedan compaginar con una incapacidad absoluta o una gran invalidez sería prácticamente imposible, ya que la compatibilidad siempre va a depender de las limitaciones físicas o psíquicas de ese pensionista en concreto. Sin embargo, hay algunas generalidades que sí podemos enumerar.

  • Hacerse autónomo y dirigir un negocio sin trabajar directamente en él, disponiendo de un empleado o empleados que lo hagan por ti.
  • Realizar acciones de voluntariado, que además no son remuneradas.
  • Actividades muy esporádicas con un mínimo de ingresos y sin inclusión en ningún régimen de la Seguridad Social.
  • Optar por empleos especialmente adaptados, como los que suelen ofrecer en centros especiales de empleo para discapacitados. O en entidades como la ONCE.
  • Apostar por el teletrabajo, que no obliga al desplazamiento y favorece los posibles descansos incluso en cama -para personas que lo necesitan-, acceso al servicio, etc. ¡Aunque no es válido cualquier teletrabajo y hay que argumentarlo muy bien!
  • Otras situaciones muy específicas donde la adaptación es muy personalizada. Más adelante dedicaremos un apartado a este asunto mostrándoos un caso real.

Comunicación al INSS

Cuando se comienza un trabajo siendo titular de una incapacidad absoluta o una gran invalidez, es obligatorio notificarlo al INSS. Dicho organismo no nos va a dar permiso o a impedirnos que lo hagamos, en ningún caso; solo es una información que nosotros transmitimos a la Seguridad Social, quien no nos va a dar ninguna clase de respuesta. No esperes una autorización. Eso sí, tal como señalábamos líneas arriba, si ve algo que no le convence nos va a convocar a una revisión de oficio, “a ver qué ha pasado…”

Para evitar eso, hay que preparar bien este tipo de comunicación: la comunicación de inicio de actividad. De hecho, es una labor que podemos hacer en tu nombre ya que también está incluida en el servicio de Compatibilidad trabajo-incapacidad que hemos mencionado cuando hablábamos de ejemplos.

Tres documentos más que no pueden faltar

Es muy recomendable que, junto a la propia comunicación, adjuntemos el contrato de trabajo, donde quedan bien claras las condiciones, el puesto, etc. O el documento de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), en el que figura la actividad.

Asimismo, también es aconsejable entregar un profesiograma -que es la descripción de las tareas que se van a llevar a cabo-. Y es de gran valor que en ese profesiograma quede bien claro que el trabajo está plenamente adaptado a la situación del incapacitado.

Y en tercer lugar, es muy importante aportar un informe médico actualizado en el que se refleje que no ha habido ninguna mejoría en tu estado de salud, sobre todo en lo referente a tu capacidad para trabajar.

Con toda esta documentación se intenta evitar que el INSS se pronuncie cuando empecemos a trabajar, llamándonos a una revisión. Buscamos que no digan nada al respecto. En este punto, no news good news.

Un caso real “ideal”

Antes de finalizar, os queremos contar una experiencia real de este tipo que vivimos hace tiempo en nuestro despacho, y que se podría considerar el ejemplo idóneo de todo lo que se puede hacer para evitar que cancelen nuestra pensión. No forma parte de nuestro servicio Compatibilidad trabajo-incapacidad, ya que este es de reciente lanzamiento, pero sí es cierto que este cliente abrió un proceso con nosotros con el fin de que le asesoráramos para poder avanzar en su vida laboral.

Nos llamó un chico joven de poco más de 20 años, a quien el INSS le hizo beneficiario de incapacidad permanente absoluta por la Enfermedad de Crohn -dolencia del aparato digestivo y que puede llegar a ser muy invalidante-. Este trabajador había estado contratado en el pasado como mozo de almacén, pero tras estar mucho tiempo enfermo y luchar ante los tribunales ganó la absoluta. Pero posteriormente estudió; fue a la universidad y cursó la carrera de informático.

En aquel momento acudió a nosotros y nos preguntó si podía ejercer su nueva profesión y, a la vez, continuar cobrando la incapacidad absoluta. Lo estudiamos y no vimos ningún problema, y tras las correspondientes gestiones se cumplieron todos los requisitos de un trabajo compatible:

  1. En el aspecto médico, solicitó un informe actualizado a su especialista digestivo, en el cual se leía que él estaba exactamente igual que cuando le reconocieron la incapacidad absoluta.
  2. La empresa, por otro lado, le contrató como discapacitado, ya que además de la absoluta poseía un certificado de discapacidad.
  3. Al mismo tiempo, el contrato que firmó fue específicamente de teletrabajo, porque como era informático lo podía realizar desde su casa.
  4. Por último, en el profesiograma se observaba que la empresa haría todo lo posible para adaptar su puesto: que podría tomarse los descansos que necesitara y que podía ajustar su horario.

En definitiva, un trabajo muy adaptado a su situación personal. Lo comunicamos a la Seguridad Social y hubo silencio. No le revisaron la pensión. ¡Compatibilidad lograda!

Conclusión

No hay una solución mágica que consiga que el INSS no dude de la compatibilidad que hemos tratado en este artículo, pero la coherencia es el factor más imprescindible. En el ejemplo del joven informático, habría peligrado su pensión si el empleo hubiera requerido que él se desplazara cada día a una oficina. Pero no era así. Todos los puntos que caracterizaban su proyecto de trabajo eran absolutamente coherentes. Y esa, junto al respeto por los límites y las restricciones que supone tener una incapacidad absoluta o una gran invalidez, es la esencia de este asunto que despierta tantas dudas y confusiones.

New call-to-action
Acerca de

Somos abogados especialistas en incapacidades laborales, despidos y reclamaciones de seguros contra compañías aseguradoras. Nuestra meta es ser el mayor despacho de abogados en Derecho Laboral y de la Seguridad Social.

calculadora incapacidad permanente
New call-to-action

Comenta este artículo

Ver comentarios