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Despido pactado: ¿qué consecuencias tiene? Un caso real

Pese a que pueda haber multitud de ejemplos de despido pactado, como el que te explicamos en este artículo, realmente esta figura no existe dentro del ámbito jurídico laboral español.

Pero, ¿por qué no vamos a poder pactar un despido cuando ambas partes, empresa y trabajador, están de acuerdo?

Es tan simple como cumplir con la legalidad vigente para que ninguna de las partes pueda impugnar la legalidad de dicho despido.

Despido pactado: ¿qué consecuencias tiene?

Índice de contenidos

  1. ¿Qué es un despido pactado?
  2. Qué implicaciones tiene un despido pactado
  3. Consecuencias del despido pactado
  4. ¿Es legal un despido pactado?
  5. ¿Cómo se demuestra un despido por bajo rendimiento?
  6. Despidos por mutuo acuerdo
  7. Conclusión

El despido pactado: qué es y ejemplo

Te contamos un caso real. En el año 2007, un cliente de nuestro despacho contactó con nosotros para resolver una problemática que tenía en la gestoría administrativa donde estaba contratado de forma indefinida. Llevaba cuatro años perteneciendo al comité de empresa, es decir, estaba protegido laboralmente por su condición de representante de los trabajadores.

Con la directora de la gestoría no tenía buen feeling. Trabajaba rápido y era eficaz, pero la directora no veía con buenos ojos que tuviese "horas libres". Nuestro antiguo cliente es una persona muy eficiente, y no le gusta nada alargar el trabajo simplemente para cumplir con las horas. Piensa, y no le falta razón, que es mejor ser productivo.

El momento del pacto

Como quería darle más trabajo, él le reclamaba más dinero porque tenía, en consecuencia, más carga que otros compañeros/as. Por todo ello, quería despedirle, pero no podía por su condición de representante de los trabajadores, tal como establece el Gobierno de España.

Finalmente, como se dio cuenta que tampoco iba a ascender nunca en aquella empresa, pactó un despido improcedente para salir de la empresa, el cual se firmó de forma inmediata, y se ratificó en un acto de conciliación. Como era muy previsor, cuando firmó ese despido ya tenía otro puesto de trabajo asegurado; no se quería ir sin tener todo atado.

Como podrás observar, lo que hizo es sacar un beneficio neto, en este caso de 11.000 euros. Fue una buena operación económica. Todos quedaron contentos, ya que, por su parte, la directora se ahorró a un trabajador que no quería. En definitiva, a diferencia de los despidos convencionales, donde la decisión es unilateral y a menudo conlleva conflictos, el despido pactado implica una negociación y un acuerdo mutuo.

¿Qué implicaciones tiene un despido pactado?

Un despido pactado implica que empresa y trabajador acuerdan la extinción del contrato, con indemnización y sin los riesgos de un despido disciplinario. Beneficia al empleado con una salida más digna, y también al empresario, al evitar juicios, reducir costes y gestionar la salida de forma ordenada. 

Tras el ejemplo del epígrafe anterio, vamos a ampliar este concepto.

Cómo puede beneficiarte un despido pactado

Para el trabajador, un despido pactado puede significar una salida digna de la empresa, incluso con una indemnización, y evitando el estigma de un despido por causas disciplinarias.

Desde la perspectiva de la empresa, pactar un despido puede ser una estrategia para evitar litigios laborales, que suelen ser costosos.

También permite gestionar la salida de empleados de una manera más planificada y menos traumática, preservando el clima laboral y la imagen de la compañía.

Consecuencias del despido pactado

Consecuencias para el trabajador

El trabajador debe ser consciente de que, al aceptar un despido pactado, está renunciando a ciertos derechos, como el de poder impugnar el despido. Es esencial que el acuerdo alcanzado compense adecuadamente estas renuncias.

Por ello, en el pacto deben incluirse no solo la indemnización correspondiente, sino también otros aspectos como el preaviso, la formación para la recolocación o el mantenimiento de ciertos beneficios sociales durante un período transitorio, de haberlos.

Consecuencias para la empresa

Para la empresa, un despido pactado mal gestionado puede suponer riesgos, como la percepción de que es fácil negociar salidas “ventajosas”, lo que podría incentivar a otros empleados a buscar acuerdos similares.

Además, se debe asegurar que el acuerdo cumpla con todos los requisitos legales para evitar posibles reclamaciones futuras.

¿Es legal un despido pactado?

Un despido pactado no es ilegal, es decir, no es algo que impida la ley. No obstante, se debe garantizar que no se vulneran los derechos del trabajador. Estos derechos se vulnerarían si se negocia con presión, coacción o engaño, sin que el empleado comprenda realmente lo que firma.

Es básico que el acuerdo sea voluntario, que el trabajador tenga pleno conocimiento de sus derechos según la Constitución Española, y de las consecuencias, y que, preferiblemente, cuente con asesoramiento legal especializado.

El acuerdo debe formalizarse por escrito, especificando claramente las condiciones acordadas, incluyendo la indemnización y cualquier otro beneficio.

¿Cómo se demuestra un despido por bajo rendimiento?

Un despido por bajo rendimiento se demuestra aportando pruebas documentadas de que el trabajador tuvo una productividad objetivamente inferior, y que se le avisó y se le dio la oportunidad de mejorar.

Un despido por bajo rendimiento se aleja del concepto de despido pactado, ya que generalmente es una decisión unilateral del empleador.

Para que sea legal, debe estar debidamente justificado, demostrando que el rendimiento del empleado está por debajo de lo esperado de manera objetiva y que se han tomado medidas previas, como formación o advertencias, para intentar corregir esta situación.

La documentación de estas acciones es crucial para evitar que el despido sea considerado improcedente.

Despidos por mutuo acuerdo

¿Cuándo se puede usar el despido por mutuo acuerdo?

El despido por mutuo acuerdo se puede usar cuando empresa y trabajador coinciden en que interesa extinguir el contrato, por motivos empresariales y/o del trabajador, cuando la relación laboral ya no resulta beneficiosa para ninguno de los dos.

El despido por mutuo acuerdo, teniendo también en cuenta lo que dice sobre ello la Agencia Tributaria, es apropiado en situaciones donde tanto la empresa como el trabajador reconocen que lo mejor para ambas partes es terminar la relación laboral.

Esto puede ocurrir por diversos motivos, como reestructuraciones empresariales, cambios estratégicos o simplemente porque la relación laboral no es beneficiosa para ninguna de las partes.

¿Qué cubre el despido por mutuo acuerdo?

Un despido por mutuo acuerdo cubre, como mínimo, la indemnización legal por extinción del contrato y otros derechos laborales básicos. Pero pactar el cese solo para cobrar el paro es fraude y puede ser sancionado por el SEPE.

El despido por mutuo acuerdo debe cubrir, como mínimo, los derechos legales del trabajador, incluyendo la indemnización por despido.

Además, las partes pueden acordar condiciones adicionales, como indemnizaciones superiores, mantenimiento de ciertos beneficios durante un período transitorio, o asistencia para la recolocación: outplacement, como explica la prestigiosa editorial Iberley

Cabe recalcar, que aunque se puede cobrar el paro como en todo despido (si se ha cotizado lo suficiente), independientemente de que se haya llegado a un acuerdo con la empresa, pactar de antemano el despido con la finalidad de poder acceder al cobro del desempleo es ilegal y se consideraría fraudulento, pudiendo el SEPE sancionar tanto al trabajador como a la empresa.

Conclusión

El despido pactado emerge como una solución potencialmente beneficiosa tanto para el trabajador como para el empresario dentro del marco legal laboral establecido en España.

A través de un proceso de negociación y acuerdo mutuo, ambas partes pueden llegar a términos que faciliten la salida amistosa de la empresa del trabajador, evitando así los conflictos y costes asociados a despidos contenciosos.

Sin embargo, es fundamental que este proceso se gestione con cuidado y transparencia, asegurando que se respeten los derechos y obligaciones de ambas partes.

  • Para los trabajadores, el despido pactado puede representar una oportunidad de obtener mejores condiciones de salida, aunque hay que ser consciente de las implicaciones que esto puede tener en la carrera profesional, sobre todo si se pacta una salida sin una alternativa en firme. Aunque solicitar la prestación por desempleo es una opción legal si el despido no es pactado en fraude de ley, dar continuidad a la actividad laboral siempre es deseable y positivo para el trabajador.
  • Para las empresas, esta modalidad de despido puede ofrecer una vía para gestionar transiciones laborales de manera más fluida y con menor impacto negativo en la moral y la imagen de la compañía. No obstante, hay que tener cuidado para que no parezca que cualquiera puede negociar salidas de la empresa con mayores beneficios. Cada caso es único y debe gestionarse individualmente y con el mayor sigilo posible.

En resumen, el despido pactado es una herramienta que, utilizada correctamente, puede ofrecer ventajas significativas. No obstante, requiere de un equilibrio cuidadoso entre los intereses de la empresa y los derechos del trabajador, siempre dentro del marco legal vigente.

Sentencias relacionadas

Preguntas frecuentes

Un acuerdo entre empresa y trabajador para finalizar la relación laboral, con condiciones negociadas por ambas partes.

Sí, siempre que se cumplan los requisitos legales y el trabajador tenga pleno conocimiento de sus derechos.

  • Salida digna para el trabajador.

  • Indemnización superior a la legal.

  • Evita litigios para la empresa.

  • Salida planificada y menos traumática.

Efectivamente, se puede cobrar el paro independientemente de que tras el despido se haya llegado a un acuerdo con la empresa. Sin embargo pactar previamente el despido con la finalidad de poder acceder al cobro del desempleo está prohibido legalmente y se consideraría una acción fraudulenta pudiendo el SEPE sancionar a ambas partes.

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