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¿Qué es la Incapacidad Permanente?

La Incapacidad Permanente o Incapacidad Laboral es aquella situación en la que está un trabajador que tiene una enfermedad o lesión que le afecta de manera negativa a la hora de realizar un trabajo. Ante todo, se debe tener en cuenta que no toda afectación debida a una enfermedad o lesión puede dar lugar a una incapacidad. Solamente aquellos casos de una gravedad o intensidad superior pueden ser declarados como incapacitantes, siendo además, la valoración, de carácter subjetivo.

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Diferencias entre Incapacidad Permanente y conceptos similares

Incapacidad Temporal

Cuando un individuo está trabajando y ha de dejar de hacerlo por razones de salud, puede solicitar la baja médica. En términos legales, es lo que se denomina una Incapacidad Temporal (IT). Como su propio nombre indica, este tipo de incapacidad no es permanente sino que tiene una fecha de caducidad en el tiempo. Cuando se ha solucionado el motivo causante de la baja, se debe volver al puesto de trabajo.

El periodo máximo de una IT es de un año, aunque se puede llegar a alargar seis meses más, según casos. O incluso un año más -en total dos años-, en situaciones extraordinarias. Sin embargo, lo más frecuente es que tras el primer año se acabe el periodo de incapacidad temporal mediante el alta médica. En ese punto, si una persona se encuentra en un buen estado de salud, debe retomar su trabajo. Pero si las limitaciones siguen siendo graves y no han remitido, se tiene derecho a una incapacidad permanente.

Por tanto, la principal diferencia entre Incapacidad Temporal e incapacidad permanente es la duración, que en el segundo caso es previsiblemente indefinida mientras que en el primero no lo es. No obstante, puede suceder que el trabajador que ya ha sido dado de alta experimente una recaída. Si esta se da antes de que hayan pasado seis meses desde su vuelta al mundo laboral, se considera legalmente una recaída de la baja médica. Y esa persona tendrá de nuevo los mismos beneficios que en la primera fase de su baja -siempre que la causa sea la misma-.

incapacidad-temporal

Incapacidad Temporal

Cuando un individuo está trabajando y ha de dejar de hacerlo por razones de salud, puede solicitar la baja médica. En términos legales, es lo que se denomina una Incapacidad Temporal (IT). Como su propio nombre indica, este tipo de incapacidad no es permanente sino que tiene una fecha de caducidad en el tiempo. Cuando se ha solucionado el motivo causante de la baja, se debe volver al puesto de trabajo.

El periodo máximo de una IT es de un año, aunque se puede llegar a alargar seis meses más, según casos. O incluso un año más -en total dos años-, en situaciones extraordinarias. Sin embargo, lo más frecuente es que tras el primer año se acabe el periodo de incapacidad temporal mediante el alta médica. En ese punto, si una persona se encuentra en un buen estado de salud, debe retomar su trabajo. Pero si las limitaciones siguen siendo graves y no han remitido, se tiene derecho a una incapacidad permanente.

Por tanto, la principal diferencia entre Incapacidad Temporal e incapacidad permanente es la duración, que en el segundo caso es previsiblemente indefinida mientras que en el primero no lo es. No obstante, puede suceder que el trabajador que ya ha sido dado de alta experimente una recaída. Si esta se da antes de que hayan pasado seis meses desde su vuelta al mundo laboral, se considera legalmente una recaída de la baja médica. Y esa persona tendrá de nuevo los mismos beneficios que en la primera fase de su baja -siempre que la causa sea la misma-.

Discapacidad

Otro de los términos que se asemejan a la incapacidad permanente es el de discapacidad. Pero tienen un significado bien distinto. A pesar de que con anterioridad se venía utilizando el término minusvalía para referirse a una discapacidad psíquica, física o sensorial, en la actualidad, tanto a nivel social como en la propia normativa, el uso de ese término se ha descartado por implicar "menor valor", sustituyéndose plenamente por el término discapacidad. La discapacidad, por tanto, significa la presencia de alguna clase de limitación -ceguera, sordera, paraplejía, etc.-, la cual imposibilita llevar a cabo de forma normal las actividades de la vida diaria.

A nivel económico, por tener la condición de persona con discapacidad no se tiene derecho a cobrar ninguna pensión vitalicia, al contrario de lo que ocurre con la Incapacidad Permanente. La discapacidad tiene otro tipo de beneficios generales: fiscales, sociales y laborales.

Tampoco se debe confundir este tercer tipo de ventaja (laboral) con la incapacidad permanente. A grandes rasgos, los beneficios laborales de los que puede disfrutar una persona discapacitada tienen que ver con plazas especiales reservadas para ella en las instituciones. O también con que, si es contratada por una empresa, el responsable de la misma obtiene una bonificación. Este hecho le puede motivar a apostar por una persona con discapacidad en lugar de por otra que, con los mismos conocimientos, no esté limitada.

No obstante, sí hay un rasgo común entre la incapacidad permanente y la discapacidad. Porque todo individuo al que se le haya reconocido una incapacidad permanente en cualquiera de sus grados, adquiere automáticamente una discapacidad del 33%.

Discapacidad

Discapacidad

Otro de los términos que se asemejan a la incapacidad permanente es el de discapacidad. Pero tienen un significado bien distinto. A pesar de que con anterioridad se venía utilizando el término minusvalía para referirse a una discapacidad psíquica, física o sensorial, en la actualidad, tanto a nivel social como en la propia normativa, el uso de ese término se ha descartado por implicar "menor valor", sustituyéndose plenamente por el término discapacidad. La discapacidad, por tanto, significa la presencia de alguna clase de limitación -ceguera, sordera, paraplejía, etc.-, la cual imposibilita llevar a cabo de forma normal las actividades de la vida diaria.

A nivel económico, por tener la condición de persona con discapacidad no se tiene derecho a cobrar ninguna pensión vitalicia, al contrario de lo que ocurre con la Incapacidad Permanente. La discapacidad tiene otro tipo de beneficios generales: fiscales, sociales y laborales.

Tampoco se debe confundir este tercer tipo de ventaja (laboral) con la incapacidad permanente. A grandes rasgos, los beneficios laborales de los que puede disfrutar una persona discapacitada tienen que ver con plazas especiales reservadas para ella en las instituciones. O también con que, si es contratada por una empresa, el responsable de la misma obtiene una bonificación. Este hecho le puede motivar a apostar por una persona con discapacidad en lugar de por otra que, con los mismos conocimientos, no esté limitada.

No obstante, sí hay un rasgo común entre la incapacidad permanente y la discapacidad. Porque todo individuo al que se le haya reconocido una incapacidad permanente en cualquiera de sus grados, adquiere automáticamente una discapacidad del 33%.

Lesion Permanente no Invalidante

La incapacidad permanente difiere de lo que se denomina Lesión Permanente no Invalidante (LPNI) en que dicha lesión no afecta a la capacidad para trabajar. Particularmente, esta clase de lesión, para que sea calificada como LPNI, sí tiene que haberse producido en el entorno laboral. Además, debe mermar la integridad física de quien la padece. Como ejemplo, una LPNI podría ser causada por la pérdida de una pierna o un brazo incidentes como los que que enumeramos a continuación, si suceden mientras se está llevando a cabo la actividad laboral.

Principales causas de LPNI

  • Disminución de la agudeza visual
  • Pérdida de una o las dos orejas
  • Pérdida de la nariz
  • Deformaciones en rostro o cabeza
  • Pérdida de órganos genitales
  • Pérdida de órganos internos, como el bazo o el riñón
  • Pérdida de los dedos de la mano o del pie
  • Rigideces articulares que dificultan la movilidad

La Lesión Permanente no Invalidante no conlleva una prestación mensual por parte de la Seguridad Social. Por el contrario, sí implica el derecho a solicitar el cobro de una indemnización por daños. Un pago único, de diferente cuantía según casos y conforme a lo que establezca el Boletín Oficial del Estado.

Lesion Permanente no Invalidante

La incapacidad permanente difiere de lo que se denomina Lesión Permanente no Invalidante (LPNI) en que dicha lesión no afecta a la capacidad para trabajar. Particularmente, esta clase de lesión, para que sea calificada como LPNI, sí tiene que haberse producido en el entorno laboral. Además, debe mermar la integridad física de quien la padece. Como ejemplo, una LPNI podría ser causada por la pérdida de una pierna o un brazo incidentes como los que que enumeramos a continuación, si suceden mientras se está llevando a cabo la actividad laboral.

Principales causas de LPNI

  • Disminución de la agudeza visual
  • Pérdida de una o las dos orejas
  • Pérdida de la nariz
  • Deformaciones en rostro o cabeza
  • Pérdida de órganos genitales
  • Pérdida de órganos internos, como el bazo o el riñón
  • Pérdida de los dedos de la mano o del pie
  • Rigideces articulares que dificultan la movilidad

La Lesión Permanente no Invalidante no conlleva una prestación mensual por parte de la Seguridad Social. Por el contrario, sí implica el derecho a solicitar el cobro de una indemnización por daños. Un pago único, de diferente cuantía según casos y conforme a lo que establezca el Boletín Oficial del Estado.

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Calculadora y valoración gratuita de Incapacidad Permanente

Con nuestra calculadora gratuita podrás saber en 2 minutos si cumples los requisitos legales para solicitar una Incapacidad Permanente, así como una estimación de tu pensión.

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¿Cuáles son los grados de la Incapacidad Permanente?

La Incapacidad Permanente tiene diversas variantes, según el baremo establecido que veremos a continuación. Se trata de distintos grados que en función de la repercusión en el trabajo y en la vida diaria implican uno u otro tipo de pensión económica.

Incapacidad Permanente Parcial

La característica más destacada de la Incapacidad Permanente Parcial o IPP es que no supone el abandono del trabajo que se está desempeñando. Se continúa en él cuando el médico da el alta. Sin embargo, el rendimiento del empleado disminuye debido a su patología o secuelas de una lesión/enfermedad. Por esta razón, la empresa debe procurar las facilidades prácticas que necesite para desempeñar su profesión.

Además, se cobra paralelamente una cantidad económica por parte de la Seguridad Social, que se abona de una sola vez en lugar de mediante mensualidades. Esa es la distinción más importante entre la IPP y otros grados de incapacidad permanente.

Para la concesión de una Incapacidad Permanente Parcial se ha de demostrar que ese rendimiento al que antes hacíamos referencia, ha disminuido en un tercio respecto al rendimiento habitual. Por ejemplo, que esa persona en la situación actual tarda más que antes en realizar las tareas, ya que le suponen un mayor esfuerzo.

2. Incapacidad Permanente Parcial
Pulsa para reproducir el video donde te explicamos más acerca de este tema.

Incapacidad Permanente Total

El segundo grado es la Incapacidad Permanente Total. Se reconoce a una persona que no puede seguir dedicándose a su profesión habitual, pero sí a otras. No está completamente incapacitado para trabajar, por lo que puede buscar un empleo que sea compatible con sus lesiones o enfermedades. No obstante, como ya no podrá ejercer su anterior actividad laboral con un mínimo de dignidad y eficacia -ni en consecuencia progresar en esa carrera profesional-, tiene derecho a recibir una pensión del INSS.

Ejemplo: Un Vigilante de Seguridad que sufre un accidente de trabajo y tiene afectada la zona lumbar, no podrá seguir ejerciendo su profesión habitual. Sin embargo, sus lesiones sí serían compatibles con una profesión más sedentaria como, por ejemplo, de administrativo.

La cuantía de la Incapacidad Permanente Total es del 55% de la base reguladora. Y este pago se extingue si, en las revisiones pertinentes, se constata que el estado de salud ha mejorado -de manera que los impedimentos para ejercer las funciones de la profesión habitual han desaparecido-.

Incapacidad Permanente Total Cualificada

La Incapacidad Permanente Total Cualificada se destina a trabajadores mayores de 55 años, que cumplen las condiciones para acceder a una Incapacidad Permanente Total. Sin embargo, debido a su edad, tienen más difícil cambiar de profesión. En términos económicos, la IPTC supone una mensualidad del 75% de la base reguladora, que sustituye al 55% de la Incapacidad Permanente Total.

Existen dos requisitos fundamentales para poder cobrar este incremento del 20%

  • Que la persona en cuestión sea tributaria de una Incapacidad Permanente Total
  • Tener 55 años o más
  • Estar en situación de desempleo
3. Incapacidad Permanente Total
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Incapacidad Permanente Absoluta

Cuando hablamos de Incapacidad Permanente Absoluta (IPA) hay que hacer hincapié en que el trabajador ya no puede acceder a ningún tipo de empleo. Sus dolencias y la dinámica del trabajo no son compatibles. Esa inhabilitación le da derecho a ser remunerado con una pensión del INSS.

Pero es necesario aclarar que, cuando afirmamos que el individuo está incapacitado para trabajar en cualquier profesión u oficio, lo está porque no puede llevarla a cabo con un mínimo de profesionalidad, rendimiento y eficacia. No porque esté totalmente impedido física o psicológicamente.

Por ejemplo: si una persona tiene una enfermedad que le obliga a tener que ir al médico a someterse a un tratamiento crónico dos días por semana, se le reconocería la Incapacidad Permanente Absoluta. Puesto que si bien puede trabajar los otros tres días (en el caso de que trabajara cinco por semana), no lo puede hacer de forma continuada ni con eficacia. Su acceso al mercado laboral sería imposible porque ningún empresario estaría dispuesto a contratar a alguien con esas condiciones.

La prestación que corresponde a la Incapacidad Permanente Absoluta es del 100% de la base reguladora. Si eres mujer y madre de dos hijos (biológicos o adoptados) tendrás un complemento del 5%. Si tienes tres, del 10%, y para cuatro o más, del 15%.

4. Incapacidad Permanente Absoluta
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Gran Invalidez

Llegamos al grado superior de la incapacidad permanente: la Gran Invalidez (GI). Esta se reconoce cuando un trabajador, además de estar inhabilitado para cualquier clase de empleo, necesita la ayuda de una tercera persona para las necesidades más básicas de su vida diaria (comer, asearse, vestirse, etc.)

La prestación que le corresponderá en este caso será de un 100% de su base reguladora y, además, un complemento. Dicho complemento es de un mínimo del 45% de la mencionada base reguladora, el cual puede aumentar según casos. Por ejemplo, si esta base era de 1.000 euros, tiene asegurada una pensión mensual por GI de 1.450 € al menos. Pero debe cumplir todos los requisitos que exige la Seguridad Social, al igual que en el resto de grados.

5. Gran Invalidez (más reciente)
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La Incapacidad Permanente en autónomos y funcionarios

Incapacidad Permanente en autónomos

La Incapacidad Permanente en Autónomos tiene ciertas peculiaridades que se deben tener en cuenta:

Para acceder a una incapacidad parcial, un autónomo ha de padecer una enfermedad profesional o haber sufrido un accidente laboral -no común- que merme su rendimiento en un 50% o más. Además, tiene que tener cubiertas en su cuota mensual de autónomo los conceptos AT y EP (coberturas de Accidente de Trabajo y Enfermedad Profesional).

Si la incapacidad que necesita es de grado total -pudiendo trabajar en otra profesión pero ya no en la suya-, donde el porcentaje de rendimiento no se tiene en cuenta, este tipo de trabajador independiente debe tener también cubiertos el AT y la EP. Sin embargo, si necesita la incapacidad absoluta o la Gran Invalidez, un trabajador autónomo tiene las mismas condiciones que un trabajador por cuenta ajena.

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Incapacidad Permanente en autónomos

La Incapacidad Permanente en Autónomos tiene ciertas peculiaridades que se deben tener en cuenta:

Para acceder a una incapacidad parcial, un autónomo ha de padecer una enfermedad profesional o haber sufrido un accidente laboral -no común- que merme su rendimiento en un 50% o más. Además, tiene que tener cubiertas en su cuota mensual de autónomo los conceptos AT y EP (coberturas de Accidente de Trabajo y Enfermedad Profesional).

Si la incapacidad que necesita es de grado total -pudiendo trabajar en otra profesión pero ya no en la suya-, donde el porcentaje de rendimiento no se tiene en cuenta, este tipo de trabajador independiente debe tener también cubiertos el AT y la EP. Sin embargo, si necesita la incapacidad absoluta o la Gran Invalidez, un trabajador autónomo tiene las mismas condiciones que un trabajador por cuenta ajena.

Incapacidad Permanente en funcionarios

Cuando se habla de la Incapacidad Permanente para Funcionarios del Estado, estos están protegidos por enmarcarse dentro de lo que se conoce como “Clases Pasivas”. Para este tipo de empleados, MUFACE (Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado) es la encargada de asumir las pensiones por Incapacidad Permanente, entre otros subsidios. La otra gran diferencia es que cuando a un funcionario se le otorga una incapacidad permanente, la persona pasa directamente a ser jubilado.

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Incapacidad Permanente en funcionarios

Cuando se habla de la Incapacidad Permanente para Funcionarios del Estado, estos están protegidos por enmarcarse dentro de lo que se conoce como “Clases Pasivas”. Para este tipo de empleados, MUFACE (Mutualidad General de Funcionarios Civiles del Estado) es la encargada de asumir las pensiones por Incapacidad Permanente, entre otros subsidios. La otra gran diferencia es que cuando a un funcionario se le otorga una incapacidad permanente, la persona pasa directamente a ser jubilado.

Contingencias de la Incapacidad Permanente

Existen cuatro posibles marcos que dan lugar a una prestación de la Seguridad Social por Incapacidad Permanente: enfermedad común, enfermedad profesional, accidente de trabajo y accidente no laboral.

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6. Contingencias de la Incapacidad Permanente
  • Dentro de la enfermedad común se engloban todas las patologías que no son causadas por un accidente, y que no se han producido como consecuencia de ejercer un trabajo remunerado.
  • Por el contrario, la enfermedad profesional es sinónimo de caer enfermo por causas únicamente atribuibles al puesto de  trabajo.
  • Los accidentes también se califican como laborales o no. Los accidentes de trabajo son los que provocan algún tipo de traumatismo físico o psíquico, habiéndose producido o bien en el entorno laboral o bien en el desplazamiento hasta el puesto de trabajo -o desde este hacia casa-.
  • Mientras, se entiende por accidente no laboral el que no tiene lugar en ninguna de dichas circunstancias (como un accidente de tráfico que nos ocurre yendo al cine o a visitar a un amigo).

A estas cuatro situaciones que pueden generar una pensión por Incapacidad Permanente se las denomina “contingencias”. Una de ellas, el accidente de trabajo, puede conllevar un plus económico en la prestación si se demuestra que la culpa de lo acaecido es del empresario. Cuando este descuide las medidas de prevención de riesgos laborales -y por ello un trabajador sufra un accidente laboral-, la cuantía a cobrar se puede incrementar entre un 30% y un 50% más. Dicho aumento, además, irá a cargo de la empresa debido a su negligencia y se denomina "Recargo de Prestaciones".

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Requisitos para solicitar una Incapacidad Permanente

Debes saber que es necesario que cumplas unos determinados requisitos para solicitar la Incapacidad Permanente.

Según sea el tipo de pensión que se vaya a solicitar (por Incapacidad Permanente parcial, total, total cualificada, absoluta o gran invalidez), se exigirán unos requisitos u otros.

Requisitos generales

  • No tener cumplida la edad de jubilación: Esta condición es imprescindible a la hora de optar por cualquier IP. Salvo que no se tenga derecho a la jubilación por carecer de los años cotizados.
  • Estar en situación de alta -o asimilada al alta, por ejemplo con una Incapacidad Temporal debido a una baja médica-.  
  • Si la contingencia es una enfermedad común y aún no se han cumplido los 31 años, se requiere haber cotizado al menos ⅓ del tiempo transcurrido desde los 16 años hasta la fecha en que se solicitó la IP. Esta exigencia se extiende solo a la incapacidad total, la absoluta y la Gran Invalidez -y si la contingencia no es ni enfermedad profesional ni accidente laboral-. Para la incapacidad parcial, el requisito en este sentido es haber cotizado 1.800 días durante los 10 años previos a la solicitud de la última baja médica.
  • Cuando el origen sigue siendo enfermedad común pero se tienen 31 años o más, se necesita haber cotizado al menos cinco 5 años en la vida profesional. Este factor se ha de tener en cuenta solo si se quiere solicitar la incapacidad total o absoluta -y si la contingencia no es ni enfermedad profesional ni accidente laboral-.
  • Si se trabajaba a tiempo parcial, se calculará el llamado “coeficiente global de parcialidad” para confirmar si se puede recibir la prestación.
  • Si a la hora de pedir la pensión no se está dado de alta en la Seguridad Social, es condición esencial haber cotizado 15 años de la vida laboral, tres de ellos en los últimos 10 años. Esto solo aplica si el grado solicitado es la Incapacidad Permanente Absoluta o de Gran Invalidez, no se podrá solicitar la Incapacidad Permanente Total desde situación de no asimilada al alta.

Otros requisitos específicos

Para acceder a una pensión por Incapacidad Permanente Parcial con menos de 21 años en ese momento, es obligatorio acreditar que se ha estado trabajando el 50% del tiempo desde los 16 años hasta la última baja médica que da lugar a la posible Incapacidad.

Si la modalidad que más se ajusta es la Incapacidad Permanente Total cualificada, es preciso estar desempleado, superar los 55 años y estar percibiendo la pensión por Incapacidad Permanente Total.

¿Se puede solicitar la Incapacidad Permanente si la enfermedad es de nacimiento?

Las patologías congénitas, o surgidas en la infancia, solo son compatibles con el cobro de una prestación por incapacidad permanente si siendo adulto y estando desempeñando una actividad laboral, los síntomas de esa enfermedad se agravan. Se ha de demostrar que el empeoramiento comenzó después de que te diste de alta por primera vez en la Seguridad Social.


No dudes consultar este otro artículo si tienes dudas.

¿Cómo se calcula una pensión por Incapacidad Permanente?

Para calcular la cuantía se toma como referencia la base reguladora del trabajador. Este cálculo depende del tipo de incapacidad permanente que se vaya a solicitar. A continuación, a la cifra resultante se le aplica el porcentaje que corresponde al grado de Incapacidad Permanente.

Paralelamente, se tienen en consideración otros aspectos como los años cotizados, el régimen de cotización, la edad de esa persona, si se ha trabajado o no a tiempo parcial, y si ha habido períodos en los que no se ha cotizado.

Si necesitas más información sobre cómo calcular la pensión por Incapacidad Permanente,  puedes echar un vistazo a esta entrada de nuestro Blog donde te lo mostramos al detalle y con ejemplos.

El complemento a mínimos

Anualmente, el INSS publica las pensiones mínimas a cobrar por cada tipo de incapacidad permanente. Por ello, y si al calcular la cuantía de una pensión no se alcanza el importe mínimo establecido, se puede conseguir un complemento económico para lograr la cuantía mínima que asegura la normativa.

NOTA: Recientemente se han modificado las cuantías mínimas de las pensiones por IP.


Pero para que se conceda el complemento a mínimos se han de cumplir una serie de requisitos. El primero de ellos es residir en España y acreditarlo. Y el segundo se basa en no percibir ingresos por trabajo o ganancias patrimoniales que sean superiores a los 7.347,99 € anuales.

7. Cómo se calcula la pensión
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¿Cómo se solicita la Incapacidad Permanente?

En primer lugar se debe reunir la documentación básica para poder solicitar la incapacidad permanente:

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Documento Nacional de Identidad (DNI)
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Historial clínico del interesado.
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Si se trata de un autónomo, hay que adjuntar también el justificante de pago de la cuota.

En caso de accidente de trabajo o enfermedad profesional, es necesario presentar también el parte correspondiente, así como un certificado de empresa donde se reflejen tus últimos ingresos anuales. A dicha documentación se suma el formulario oficial que debes rellenar, y con todo ello pedir cita previa en la Seguridad Social para entregarlo. O también proceder al envío por vía telemática.

En ese instante comienza un proceso donde el INSS inicia un expediente por Incapacidad Permanente y puede pedir documentos adicionales, como por ejemplo informes médicos. Durante el procedimiento de estudio entra el juego el Tribunal Médico, como comúnmente se conoce al Equipo de Valoración de Incapacidad (E.V.I.)

Aprende más acerca de cómo solicitar la Incapacidad Permanente

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Tribunal médico o Equipo de Valoración de Incapacidad

La solicitud, ya en poder de la Seguridad Social, pasa por un procedimiento de estudio por parte del  Equipo de Valoración de Incapacidades (E.V.I.), más conocido como Tribunal Médico.

Lo componen un equipo de profesionales médicos que evalúan cada caso. Aunque si se reside en Cataluña, esta potestad la tiene un organismo dependiente de la Generalitat de Catalunya: el SGAM (antes llamado ICAMS e ICAM).

El Tribunal Médico, tras valorar la documentación, traslada un dictamen al INSS donde le notifica si hay o no “presunción” de incapacidad. Finalmente, es por tanto el Instituto de la Seguridad Social quien emite la resolución.

Hay órganos superiores que pueden acabar obligando al INSS a reconocer una incapacidad: los Juzgados.

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“Me han denegado la Incapacidad Permanente”

Si la decisión que toma el INSS no es favorable y se deniega la solicitud, algo que lamentablemente suele suceder con frecuencia, se puede reclamar. Hay dos situaciones principales que pueden darse en este momento: que denieguen la Incapacidad Permanente o que no reconozcan el grado que la situación precise. Por ejemplo, si conceden una incapacidad total y se necesita la absoluta. En cualquiera de estos casos, es necesario saber que es posible interponer una Reclamación Previa, dentro de los 30 días siguientes a que se haya notificado la resolución.

9. Tribunal Médico
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La Reclamación Previa

Este recurso es una forma de reclamar por vía administrativa, de cara a que el INSS vuelva a estudiar un expediente. Es un escrito que hay que presentar ante la Administración de la Seguridad Social. Sin embargo, en la mayoría de ocasiones este camino no acaba con resultados positivos.

No hay que olvidar otra posibilidad que permite comenzar un proceso de Reclamación Previa. Se entiende como “silencio administrativo”, y se produce cuando el INSS no se ha pronunciado a tiempo (antes de que pasen 135 días) sobre la petición de incapacidad permanente. El silencio administrativo equivale a la denegación de la Incapacidad Permanente.

Es difícil que el INSS cambie de opinión. Por este motivo, muchas personas llevan su caso ante la ley para que sea un juez quien decida.

En esta nueva etapa que se abriría para lograr la pensión, un equipo de abogados especializados en Incapacidad Permanente te puede ayudar a ganar el proceso judicial.

Posibles motivos de la denegación de la Incapacidad

Para llevar a cabo una reclamación, sea administrativa o judicial, es prioritario conocer la causa de la denegación por parte del INSS. Uno de los hechos más habituales es que se reconozca una dolencia o lesión, pero que no se considere suficientemente grave como para otorgar una prestación. Asimismo, también es común que estimen que el problema de salud ya existía antes de que la persona afectada iniciara su vida laboral.

Aquí existe una excepción, la de las enfermedades congénitas, ya que estas patologías existen previamente pero se agravan con la edad. Influyendo en ocasiones negativamente en la capacidad de trabajar. Esto es tenido en cuenta por los profesionales que evalúan los casos pero, si se acaba denegando la incapacidad, es un argumento excelente para que tus abogados presenten ante los juzgados.

Otra razón por la que se pueden pausar (no denegar) una pensión por Incapacidad Permanente es que se tenga contraída alguna deuda con la Seguridad Social, sobre todo si se es autónomo. Pero no es algo irreversible, ya que una vez se cancela la deuda la persona empezará a recibir su mensualidad por incapacidad permanente.

10. Reclamación Previa
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Revisión de grado de la Incapacidad Permanente

Si el INSS concede una pensión por incapacidad permanente, puede que periódicamente revise el caso para ver si se han modificado las condiciones de salud. Porque si se ha producido una mejoría relevante que permita trabajar, la prestación puede ser retirada. O, por el contrario, que se mantenga. Lo que no es común es que asignen otro grado de Incapacidad Permanente -a pesar de que se denomine “Revisión de grado”-.

Si se considera que la situación es susceptible de mejoría, lo habitual es que se convoque al afectado cada año para que acuda al Tribunal Médico. Pero, por lo general, las revisiones son cada dos años. Si en alguna de ellas se retira la pensión, se debe presentar una Reclamación Previa, que si no tiene resultados puede ir seguida de una demanda judicial.

Esta revisión de grado puede ejecutarse en cualquier momento. La Seguridad Social fijará una fecha a partir de la cual pueden realizarse las revisiones. Y lo notificará en el mismo documento de la resolución inicial.

En este enlace podrás encontrar la solicitud para iniciar la revisión de grado por tu cuenta.

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Si el INSS concede una pensión por incapacidad permanente, puede que periódicamente revise el caso para ver si se han modificado las condiciones de salud. Porque si se ha producido una mejoría relevante que permita trabajar, la prestación puede ser retirada. O, por el contrario, que se mantenga. Lo que no es común es que asignen otro grado de Incapacidad Permanente -a pesar de que se denomine “Revisión de grado”-.

Si se considera que la situación es susceptible de mejoría, lo habitual es que se convoque al afectado cada año para que acuda al Tribunal Médico. Pero, por lo general, las revisiones son cada dos años. Si en alguna de ellas se retira la pensión, se debe presentar una Reclamación Previa, que si no tiene resultados puede ir seguida de una demanda judicial.

Esta revisión de grado puede ejecutarse en cualquier momento. La Seguridad Social fijará una fecha a partir de la cual pueden realizarse las revisiones. Y lo notificará en el mismo documento de la resolución inicial.

En este enlace podrás encontrar la solicitud para iniciar la revisión de grado por tu cuenta.

Beneficios sociales y fiscales de la Incapacidad Permanente

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Grado de Discapacidad

Además de la incapacidad permanente, solo por ser pensionista se tiene añadido un grado de discapacidad igual o superior al 33%, que aporta diversos beneficios fiscales y sociales. Hablamos de reducciones, por ejemplo, en el IRPF (declaración anual de la renta). O de becas para educación.

Beneficios fiscales y movilidad

Beneficios fiscales y movilidad

En la esfera de la movilidad, el pensionista estará exento de pagar el impuesto de matriculación y el de circulación. Y se reduce el IVA al 4% al comprar un vehículo. Aunque si se mueve en transporte público, puede disfrutar de ciertas rebajas en los abonos de desplazamientos. Sin olvidar las plazas de aparcamiento.

Adquisición de vivienda

Adquisición de vivienda

A la hora de adquirir una vivienda de protección oficial, también se tienen ventajas para acceder a ellas y abonar determinados gastos. Si, además, se ha de adaptar para que se ajuste a la dinámica diaria que provoca la discapacidad, se pueden reclamar ayudas para el desembolso que ello representaría.

Obtención de empleo

Obtención de empleo

Para conseguir empleo, una persona con una discapacidad del 33% o más se puede beneficiar de las plazas destinadas a discapacitados en la oferta de empleo público. Y en cuanto a compañías privadas de plantillas de 50 o más trabajadores, es obligatorio que un 2% de los puestos los ocupen hombres o mujeres con discapacidad.

¿Quieres saber más sobre los beneficios sociales y fiscales de la Incapacidad Permanente?

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Tributación de las pensiones por Incapacidad Permanente

La tributación de las pensiones de Incapacidad Permanente por IRPF varía según el grado de Incapacidad del que se trate:

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Incapacidad Absoluta y Gran Invalidez

Una pensión por Incapacidad Permanente (si es Absoluta o por Gran Invalidez) no se verá afectada por ningún tipo de retención de IRPF. Se percibirá el total del importe concedido.

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Incapacidad Permanente Total

En grados menores, como con una incapacidad permanente total, sí se realiza una retención en concepto de IRPF.

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Incapacidad Permanente Parcial

La indemnización por incapacidad permanente parcial también es objeto de tributación, aunque con una reducción del 30%.

¿Cotizan las pensiones por Incapacidad Permanente?

No. Independientemente de su tributación, no son susceptibles de cotización. En ninguno de sus grados.

Posibles indemnizaciones por Incapacidad Permanente

Normalmente, al reconocerse la Incapacidad Permanente, la relación laboral con la empresa (si se trabaja por cuenta ajena) se suele extinguir. En este supuesto, el empresario tendrá que abonar el finiquito.

En determinados casos, la relación laboral puede continuar si, por ejemplo, la empresa cambia/adapta el puesto en cuestión, siendo así compatible con las patologías que han hecho que se reconozca la Incapacidad Permanente.

Por su parte, el INSS también puede obligar expresamente a la empresa a reservar el puesto durante dos años, debido a que se prevé que tras ese periodo de tiempo se pueda volver a desempeñar la actividad laboral.

No obstante, no se debe esperar ninguna indemnización por parte de la empresa, ya que, por norma general, no se tiene derecho a ser indemnizado por haber comenzado a ser pensionista.

Sí existen algunas excepciones con las que se puede cobrar una indemnización. Por ejemplo si estas están especificadas en el convenio colectivo, o si la causa de la Incapacidad Permanente es un accidente de trabajo o enfermedad laboral que es responsabilidad del empresario.

¿Se puede seguir trabajando con una Incapacidad Permanente?

Conforme al grado de Incapacidad Permanente que el INSS reconozca a una persona, se puede continuar o no con la actividad laboral. Cuando se trata de una incapacidad permanente parcial, por ejemplo, ni siquiera se finaliza el contrato ya que el empleado sigue en la empresa. Recordemos que lo que cobra no es una pensión sino un pago único indemnizatorio sin abandonar su relación con la compañía.

Cuando la incapacidad es total, también sigue existiendo la posibilidad de continuar trabajando. Siempre en un puesto (de la misma empresa u otra) que sea diferente al de la profesión anterior.

En contrapartida, cuando es Absoluta o por Gran Invalidez, por norma general no se puede trabajar ya que esa es la razón de cobrar una prestación.

Pero si ese individuo encuentra alguna clase de actividad -sea remunerada o no- que pueda desempeñar y sea acorde a sus capacidades actuales, puede realizarla. Siempre que no sobrepasen los límites de lo que marca su grado de Incapacidad.

Una muestra de ello podría ser una persona sorda con una incapacidad absoluta, que sin embargo obtiene beneficios extras de trabajo por estar contratado como escritor.

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Compatibilidad de la Incapacidad Permanente con otras pensiones

Es posible, en casos muy específicos, cobrar dos pensiones por incapacidad a la vez. Uno de ellos es cuando se percibe simultáneamente una mensualidad como autónomo y otra como empleado por cuenta ajena.


Lo que en ningún caso se puede unir es una pensión por incapacidad permanente y otra por jubilación. La segunda anula la primera, llegada la edad de jubilarse. Así como tampoco se pueden percibir ingresos a la vez por estar parado y por tener una Incapacidad Permanente, con ciertas excepciones que te explicamos en este artículo de nuestro blog, donde podrás conocer qué otro tipo de pensiones menos comunes o conocidas son compatibles con la prestación por incapacidad permanente.

Seguros de vida por Incapacidad Permanente

Tener contratado un seguro de vida con cobertura de incapacidad permanente es idóneo. Porque significa que si se tiene asignada una prestación por Incapacidad, la aseguradora deberá dar una indemnización. Aunque las compañías tienden a no hacerla efectiva fácilmente. Normalmente se exige documentación o pruebas diagnósticas adicionales. Si a pesar de ello persisten en denegar la cuantía indemnizatoria, se ha de reclamar.

Uno de los argumentos más frecuentes con los que hay que luchar es que la enfermedad o lesión ya existía previamente a la contratación del seguro de vida. Este aspecto, sin embargo, es difícil de demostrar por parte de la aseguradora ya que no se realizan exámenes médicos en el momento de la firma.

Otro de los motivos que se alegan para denegar esta clase de indemnización se basa en que la pensión es revisable. Sin embargo, todas en general pueden ser revisables. Por esta razón y las anteriores, lo más indicado es que te pongas en contacto con expertos en la materia que te ayuden a conseguir la indemnización que te corresponde.

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12. Cómo reclamar un seguro de vida por Incapacidad Permanente
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