Incapacidad Permanente por Artritis reumatoide
¿Puede la artritis reumatoide ser causa de incapacidad laboral? La respuesta es sí, porque la artritis reumatoide, por lo invalidante que puede llegar a ser, puede ser una razón para cobrar una pensión de incapacidad permanente.
No obstante, el reconocimiento de una incapacidad permanente por artritis reumatoide depende del grado de afectación y las limitaciones concretas que provoca a quien la padece.
El tribunal médico del INSS, o el ICAM en Cataluña, evalúan cómo puede afectar al trabajo el estado de las articulaciones afectadas, así como la eficacia de los tratamientos administrados.
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¿Se puede conseguir una incapacidad permanente por artritis reumatoide?
Sí: la artritis reumatoide puede ser causa de incapacidad permanente si sus secuelas (dolor, fatiga, deformidades, pérdida de movilidad) impiden trabajar con normalidad. El grado depende de la afectación y del puesto: total si impide la profesión habitual, absoluta si invalida para cualquier ocupación, y gran incapacidad si se precisa de ayuda de terceros.
La artritis reumatoide es una patología que la Fundación Española de Reumatología define como una "enfermedad inflamatoria crónica que afecta preferentemente a las articulaciones de forma simétrica (las articulaciones en ambos lados del cuerpo, por ejemplo en las dos muñecas)".
Pero según los expertos, esta clase de artritis también puede "dañar los órganos internos, por lo que debe considerarse como una enfermedad sistémica" -que afecta a todo el cuerpo-.
El dolor articular es el síntoma más frecuente de la artrirtis reumatoide, motivo por el que esta afección puede llegar a ser muy limitante para trabajar.
De ahí que sí: es posible conseguir una incapacidad permanente por artritis reumatoide.
¿Cuáles son los grados de incapacidad permanente por artritis reumatoide?
Los dos grados más habituales que se conceden a trabajadores con artritis reumatoide son la incapacidad total y la incapacidad absoluta. La artritis reumatoide suele dar lugar a incapacidad permanente total cuando limita el esfuerzo físico o la destreza manual necesaria en la profesión. Y puede alcanzarse la incapacidad absoluta si la afectación en las manos y en la movilidad es tan severa que impide cualquier trabajo.
Incapacidad permanente total por artritis reumatoide
La incapacidad permanente total por artritis reumatoide puede obtenerse si la profesión del trabajador requiere de esfuerzo físico (por ejemplo, para el manejo de cargas).
Pero también puede otorgarse si se ejecutan tareas de precisión con las extremidades superiores (mozos de almacén, expendedores de gasolinera, mecánicos, enfermeros, etc.), en caso de que las limitaciones sean graves y afecten a las manos, muñecas, codos o brazos.
Incapacidad permanente absoluta por artritis reumatoide
Una incapacidad permanente absoluta debida a artritis reumatoide se puede aprobar si la afectación en las manos es extremadamente severa. En dichas circunstancias, la persona no puede realizar ningún tipo de actividad que conlleve una mínima habilidad manual -aunque sea teclear en un ordenador-.
Por otro lado, si la severidad se localiza en los pies, un trabajador que tenga problemas de movilidad y desplazamiento muy graves también podría ser candidato a una pensión de incapacidad absoluta.
¿Y se da la discapacidad por artritis reumatoide?
Sí: la artritis reumatoide puede dar lugar a reconocimiento de una discapacidad. El porcentaje depende de las articulaciones afectadas, la gravedad y la repercusión en la vida y el trabajo, y se valora según el RD 888/2022 por un equipo especializado (perteneciente a los servicios sociales).
Si bien el RD 888/2022 que contiene el baremo vigente de discapacidad no menciona específicamente este tipo de artritis, esta dolencia puede ser evaluada bajo la categoría "Funciones y estructuras neuromusculoesqueléticas y relacionadas con el movimiento", que comprende las extremidades superiores y las inferiores.
En la práctica, el grado de discapacidad que se puede tener acreditado por artritis reumatoide varía muchísimo según qué articulaciones -o cuántas- están afectadas, su nivel de destrucción o deformidad; la intensidad de dolor, rigidez o fatiga; y los efectos sobre la movilidad, autonomía, trabajo y vida social.
→ Aquí puedes ver una sentencia de discapacidad por artritis reumatoide, la resolución 925/2023 del TSJ de Castilla y León (fuente: CENDOJ).
Ejemplo de porcentaje de discapacidad por artritis reumatoide
Pese al hecho de que no se pueda generalizar, una artritis reumatoide muy avanzada en las manos, por ejemplo, podría situarse en un rango entre el 40% y el 65% de discapacidad.
También hay casos que son más graves en lo que respecta a las manos, sea o no la artritis la patología de base. En este link tienes otra sentencia (Tribunal Supremo 1014/2017, fuente: CENDOJ), de una persona que no sufría artritis reumatoide pero su patología le afectaba también gravemente a las manos, por lo que había obtenido una discapacidad del 75% y, tras el juicio, una pensión de jubilación anticipada por discapacidad por parte de la Seguridad Social.
No obstante, el dictamen final se realizará tras un examen individual, donde se estudian los informes reumatológicos y funcionales, así como las mediciones objetivas de movilidad, fuerza y dolor, y que concluye con la propia valoración del equipo multiprofesional que se encarga de esta tarea -y que no pertenece al INSS sino a los servicios sociales-.


