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¿Es necesario un perito médico en un juicio de Incapacidad Permanente?

¿Hace falta perito para ganar un juicio de incapacidad? ¿Hace falta perito para ganar un juicio de incapacidad?

Nuestros clientes, la primera vez que acuden a nosotros, nos suelen preguntar si va a ser necesario el informe de un perito forense en su proceso judicial de incapacidad permanente. Pese a que cada caso es único, hoy os queremos dar las respuestas generales que responden esta duda.

Vamos a aclarar qué es un perito médico y cuál es su papel en este tipo de procedimientos. Y en qué se diferencia de un perito forense.

Además, te damos consejos relacionados con la petición de un informe médico pericial, pese a que cada caso es único.

Índice de contenidos

  1. Qué es un informe pericial
  2. Perito médico y perito forense
  3. Perito médico en juicios de incapacidad
  4. El valor de un informe médico pericial
  5. Las preferencias de los jueces
  6. Cómo trabaja el perito médico
  7. Cuándo solicitar un informe pericial
  8. Conclusión

¿Qué es un informe pericial?

En un documento pericial, realizado por un perito médico, se hacen constar las enfermedades o lesiones de la persona. Y se concluyen las posibles limitaciones que esta tiene para desarrollar una actividad laboral, e incluso, si es necesario, se refleja si existen dificultades para ejecutar las AVD (actividades de la vida diaria: como comer, vestirse, asearse, etc.) Una opinión experta que de alguna manera certifica el estado de salud y sus consecuencias, sin introducir hechos nuevos.

Perito médico y perito forense

Un perito médico es un facultativo, un doctor privado que estudia los casos que se le encargan y emite un informe al respecto. Sus declaraciones no son como testigo, sino como un tercero especialista que está avalado por sus conocimientos médicos. El dictamen de un perito de este tipo es totalmente objetivo y está basado en la ciencia médica, lo que ayuda a los magistrados a tomar decisiones. La validez de un peritaje no se basa en que su autor certifique solamente la existencia de unos hechos determinados, sino en que este evalúa las patologías e interpreta los distintos baremos con imparcialidad. Y puede ser contratado tanto por la parte demandante como por la demandada.

Por el contrario, un perito forense trabaja para la Administración de Justicia. E interviene en los juicios solamente cuando es reclamado por el juez. Este también opina fundadamente sobre un asunto específico que es materia de litigiosidad, pero no puede formar parte de la representación legal de ninguna de las dos partes que se enfrentan ante la ley. También se denomina perito judicial, e igual que hace el perito médico, también tiene la función de aportar información veraz en pos de una buena aplicación de la justicia.

El perito médico en los juicios de incapacidad

Realmente, no es imprescindible que un perito judicial esté presente siempre en un juicio, aportando y comentando sus indagaciones. Solo es necesario acudir a él cuando se valora que su testimonio va a ser un valor añadido, una prueba adicional relevante y favorable (que apoya los argumentos que se defienden). Porque, como su estudio es 100% neutral, a veces el contenido incluido en esta clase de documentos puede no ser favorable para el trabajador, y en ese supuesto no se debe utilizar.

¡Atención! Un informe pericial de valoración general no debe presentarse en la fase administrativa de la incapacidad: ni en la solicitud, ni en la posible Reclamación Previa, ni en las visitas a los 12 o 18 meses de baja. En la práctica, únicamente tiene vigencia cuando ya se está luchando por el cauce judicial. Porque el tribunal médico no lo tiene en cuenta en sus evaluaciones, ya que también lo consideran como “competencia” respecto a su dictamen-propuesta.

En definitiva, los letrados solo recurrimos a esta solución si es necesario y nos sirve de ayuda para nuestro propósito: ganar el caso del cliente.

El valor de un informe médico pericial

Todo lo que hemos comentado hasta aquí no debe confundirte, porque verdaderamente la victoria en un juicio se obtiene -si hablamos de documentación- con los informes de los médicos especialistas de la sanidad pública. En consecuencia, y pese a su importancia, una ‘pericial’ (así llamada en la jerga de nuestro sector) no es determinante a la hora de inclinar la balanza en el fallo final.

Sin embargo, sí que puede ayudar cuando corrobora la tesis expuesta. Sobre todo si el asunto es complejo, o tiene muchos matices porque, por ejemplo, la persona sufre una combinación de patologías. En ese escenario sí suele interesar la actuación de un perito médico, con el fin de que exponga al juzgador todos los puntos necesarios de forma clara (y despejando dudas). Como los abogados no somos profesionales sanitarios, a veces puede ser preciso explicar aspectos muy específicos sobre los tratamientos médicos o cuestiones similares, problemática que se solventa con la participación de estos peritos.

Las preferencias de los jueces

Una parte del trabajo legal consiste en ir familiarizándose con los distintos magistrados con los que compartimos sala en los Juzgados de lo Social, donde se celebran los juicios de incapacidad permanente. Y conociendo la forma de proceder de cada uno, también evaluamos si va a ser positivo -o al menos útil- que comparezca un perito médico. Hay jueces que, por su dinámica de trabajo, no dan a los informes periciales el valor que podrían llegar a tener para otros.

No obstante, esto es totalmente aceptable, ya que no hay que olvidar que un perito médico va a fortalecer la propuesta de una de las partes, quien haya requerido sus servicios.

Cómo trabaja el perito médico

Durante el proceso, un perito médico contratado estudia exhaustivamente el caso. Para ello, los abogados le facilitamos todas las pruebas e informes (médicos todos ellos) de los que disponemos. Y, tras su peritaje, el perito elabora su propio informe independiente. Una redacción que suele ser muy completa a la vez que compleja.

Pero teniendo en cuenta de que, al final, se trata de un informe privado, el propio documento no tiene el mismo peso que si el perito médico va presencialmente al juicio y lo expone él mismo ante el magistrado. Ahí se genera un verdadero plus si hemos estimado previamente que sus palabras nos podían ayudar. Incluso, el juez puede formularle preguntas si lo desea, lo cual es muy interesante.

Por todo este conjunto de motivos, esta función del perito, en cuanto a su exposición personal en una vista oral, es lo que puede llegar a ser un gran apoyo en la defensa del trabajador -normalmente por debajo, como apuntábamos antes, de los informes asistenciales de los especialistas de la salud pública-.

Cuándo solicitar un informe pericial

Algunos abogados recomiendan a veces a sus clientes pedir un peritaje antes de interponer una demanda judicial. Nosotros no compartimos este criterio, ya que no tiene sentido solicitarlo en ese momento. No hay que aportar la pericial con el expediente, debido a que es el tribunal médico quien, en previa fase administrativa, quien confecciona esa clase de dossier. Se puede afirmar que es su trabajo. En estas circunstancias, y con el informe de síntesis y la resolución del INSS en la mano, lo que ha de hacer un letrado es valorar si vale la pena demandar judicialmente o no.

Esta costumbre tiene una raíz: en otras especialidades legales, como por ejemplo en la jurisdicción Civil, la demanda inicial debe presentarse a la vez que el resto de pruebas. Pero esto es diferente en la dinámica de la jurisdicción social. Aquí, los documentos y pruebas hay que aportarlos en el acto del juicio, no antes.

De hecho, es esencial que se realice poco tiempo antes de la vista judicial, para que no pueda haber variaciones sustanciales y los datos y la valoración sean lo más recientes posible. Una vez señalada la fecha del juicio, se puede calcular el momento idóneo para solicitarlo.

Conclusión

La clave está, por tanto, en no solicitar un peritaje antes de tiempo. Y no utilizarlo siempre, por defecto. Solamente es recomendable hacerlo si la realidad médica a juzgar es complicada y/o si va a representar un valor añadido positivo en el juicio por incapacidad. En contrapartida, la colaboración de un perito forense no la puede elegir ni los abogados del demandante ni los de la Seguridad Social. Este otro profesional solo es llamado a declarar si el juez lo estima oportuno. Por último, señalar que se presume que estos documentos periciales tienen su base en la verdad, sin parcialidades, y de ahí la relevancia de la figura del perito médico en estos procesos, si bien los veredictos favorables -como explicábamos antes- se consiguen mediante informes de la sanidad pública. Las periciales, en resumen, solo vienen a apoyar unos determinados argumentos para que el juez pueda decidir con más datos a su disposición.

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Acerca de

¡Hola! Soy Jorge, abogado especialista en Derecho Laboral desde 2007 y socio director de Campmany Abogados, un proyecto que nació en 2009 fruto de mi interés en ayudar a enfermos o lesionados. Estoy licenciado en Derecho por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

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