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¿Se puede trabajar con depresión mayor?

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Las limitaciones para trabajar que conlleva padecer una enfermedad y/o sus secuelas no son iguales en todas las personas. La afectación es distinta en cada caso, como sucede con quienes sufren un trastorno depresivo mayor.

En este post te informamos sobre la incapacidad permanente por depresión, una pensión que se concede cuando se acredita una situación invalidante. Y te aclaramos los diferentes grados que se pueden conseguir.

Índice de contenidos

  1. No puedo trabajar por depresión
  2. Tipos de incapacidad por depresión
  3. Requisitos incapacidad por depresión
  4. Ejemplos de sentencias
  5. Conclusión

¿Qué pasa cuando no puedo trabajar porque tengo depresión?

El trastorno depresivo mayor, comúnmente conocido como depresión mayor o depresión mayor grave, según casos, es una afección mental muy seria que se caracteriza por una honda sensación de tristeza y desesperación la mayor parte del día. Y por una enorme pérdida de interés en las actividades cotidianas -así como en la capacidad para llevarlas a cabo-. Afecta a los sentimientos, a los pensamientos y al comportamiento, y puede causar diversos problemas físicos, psicológicos y psiquiátricos. En consecuencia, esta patología puede impactar significativamente en la vida laboral.

Sin descartar que una persona pueda seguir adelante con su vida profesional teniendo diagnosticada esta enfermedad, como señalábamos en la introducción de este post, por lo general la depresión mayor y la depresión mayor grave son muy invalidantes. Y cuando se puede demostrar médicamente que esta clase de depresión impide el desarrollo de un trabajo con normalidad (o incluso de cualquier actividad laboral), lo aconsejable es solicitar una incapacidad permanente para seguir recibiendo ingresos

La incapacidad permanente por depresión es, de hecho, una de las más frecuentes en las resoluciones de incapacidad del INSS. ¡Y en las sentencias de los juzgados de lo Social! 

¿Qué tipo de incapacidad te dan con depresión mayor?

Existen diferentes grados de incapacidad permanente, en función del nivel de limitación para ejercer un trabajo. Pero si hablamos de depresión mayor, lo habitual es que se reconozca una incapacidad permanente absoluta. Dicho grado protege económicamente por no poder desempeñar ninguna actividad laboral, y lo hace a través de una prestación mensual del 100% de la base reguladora del trabajador.

No obstante, si se sufre solamente una restricción moderada de la capacidad laboral, o el empleo es de riesgo o de gran exigencia mental, también se podría optar a un grado de incapacidad permanente inferior: la incapacidad permanente total. Pero la incapacidad total es para un solo tipo de actividad laboral, es decir, implica el cobro de una pensión del 55% de la base reguladora por no poder ejercer la profesión habitual, pero sí otras.

En el otro extremo, si el trastorno depresivo mayor no solo invalida profesionalmente sino que disminuye o anula la independencia del sujeto en el día a día, de manera que este no puede comer, vestirse o asearse solo, la incapacidad permanente absoluta podría no ser suficiente. Y, por ello, correspondería el reconocimiento de una gran invalidez, cuya cuantía es también el 100% de la base pero con un complemento económico de, al menos, el 45% de la base reguladora. Esta ayuda está pensada para sufragar los gastos generados por necesitar personas de apoyo en la rutina diaria, al no haber ninguna actividad laboral como fuente de ingresos.

Paralelamente, también se podría asignar una gran invalidez por depresión mayor si hay síntomas de carácter psicótico asociados que son muy graves, de modo que el afectado no puede llevar una vida normal sin supervisión. 

Lo que dice la jurisprudencia

Pese a que cabe la posibilidad de que la Seguridad Social dé una incapacidad total en circunstancias específicas, el grado de incapacidad permanente que, como mínimo, se debería aprobar con depresión mayor (o depresión mayor grave) es la incapacidad permanente absoluta. Y, afortunadamente, así lo afirma la jurisprudencia. Los altos tribunales han sentenciado, repetidamente, que el trastorno depresivo mayor merece la incapacidad absoluta para cualquier actividad laboral.

Los Tribunales Superiores de Justicia hace mucho que ven claro que, generalmente, no se puede trabajar con depresión mayor. Y el Tribunal Supremo, aunque de forma más genérica, también ha manifestado que son "constitutivas de incapacidad permanente absoluta las alteraciones psíquicas cuando por su gravedad y persistencia impiden una regular prestación del trabajo".

Pero, ¡atención! Es el término 'mayor' el que marca aquí la diferencia. Si se trata de trastorno depresivo recurrente, trastorno ansioso depresivo, trastorno adaptativo  o depresión reactiva, por ejemplo, ya no se encuentran tantas resoluciones judiciales coincidentes para exigir -en una Reclamación Previa ante el INSS o en un juicio- que se declare la incapacidad absoluta de acuerdo a la jurisprudencia.

Requisitos para solicitar una incapacidad permanente por depresión mayor

Las tres claves para obtener una incapacidad por depresión mayor, desde el punto de vista médico, son las siguientes:

  • El propio diagnóstico del trastorno depresivo mayor, por parte de un especialista en psiquiatría.
  • Probar que la depresión es crónica y recurrente.
  • Demostrar también que se han agotado las posibilidades terapéuticas pero la patología no remite.

Además de estos tres aspectos relacionados con la salud, también es indispensable cumplir con los requisitos técnicos que refleja la normativa de la incapacidad permanente. En esa línea, como la contingencia de una depresión mayor no suele ser un accidente ni una enfermedad profesional, sino una enfermedad común, es necesario acreditar un periodo mínimo de cotización. Puedes consultar los periodos que se piden en este otro post sobre los grados de incapacidad permanente, donde se detallan los requisitos de cotización de cada uno de ellos. 

Ejemplos de sentencias de Incapacidad Absoluta por depresión

A pesar de que un trabajador cumpla con las condiciones médicas y técnicas que se piden para poder ser tributario de una pensión de incapacidad por esta enfermedad, la verdad es que no es extraño ver cómo el INSS no reconoce la incapacidad permanente por depresión, incluso tratándose de depresión mayor. En esas circunstancias, puede ser recomendable presentar una demanda judicial para luchar por la incapacidad absoluta.

Tal como advertíamos en párrafos anteriores, la jurisprudencia puede ser un argumento aplastante para ganar a la entidad pública en los juzgados al solicitar una incapacidad permanente. Veamos, como muestra, algunas sentencias de diferentes Tribunales Superiores de Justicia donde se reitera que no se puede trabajar en ninguna actividad laboral con depresión mayor con un mínimo de profesionalidad, rendimiento y dedicación (lo que es sinónimo de incapacidad permanente absoluta):

  1. Tribunal Superior de Justicia de Madrid, sentencia 921/2020 de 17
    diciembre. Un operador de grúa que tenía solo una incapacidad total para su profesión, pero su patología le limitaba para cualquier actividad laboral y necesitaba la absoluta. Reclamó, pero perdió en los Juzgados de lo Social, así que tramitó un recurso de suplicación. Padecía trastorno depresivo mayor, con episodios graves, y ansiedad con agorafobia. Y aunque buscaba activamente un trabajo compatible con su estado de salud y su pensión del 55%, no lo encontraba, teniendo ideas de muerte. Por todo ello, el TSJ de la capital condenó a la Seguridad Social a reconocerle la incapacidad permanente absoluta.
  2. Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, sentencia 5246/2022 de 10 de octubre. Aquí la historia es a la inversa: es el INSS quien recurre porque el trabajador había logrado la absoluta por depresión mayor recurrente (grave) en un primer juicio. ¡Y volvió a ganar! 
  3. Y terminamos con otra resolución del STJ de Cataluña, sentencia 1136/2023 de 17 de febrero. Un policía local con trastorno depresivo mayor recurrente y grave que, como en el primero de nuestros ejemplos, también era titular de una incapacidad total. No venció en los juzgados de lo Social cuando demandó a la entidad pública para que se le reconociera la incapacidad permanente absoluta, pero sí lo hizo más tarde, en el recurso.

¿No se puede trabajar en nada con depresión mayor?

Conclusión

Si bien es cierto que sufriendo una depresión mayor no se está en condiciones de trabajar la mayor parte del día, algunas personas realizan determinadas actividades que son compatibles con su situación sin perder la pensión que perciben. Nos referimos a algún tipo de actividad laboral muy liviana o aislada que se pueda afrontar con relativa facilidad e, incluso, que tenga un efecto positivo en el estado de ánimo. Informando previamente a la Seguridad Social, esto es totalmente factible, ¡y se puede estar de alta y cotizar por ello!

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Acerca de

¡Hola! Soy Jorge, abogado especialista en Derecho Laboral desde 2007 y socio director de Campmany Abogados, un proyecto que nació en 2009 fruto de mi interés en ayudar a enfermos o lesionados. Estoy licenciado en Derecho por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

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