Con depresión y VIH, recupera el grado de Incapacidad que le rebajaron en una revisión

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Esta trabajadora -discapacitada- obtuvo una incapacidad permanente en 2018, en grado de absoluta. Sin embargo, el INSS no esperó ni dos años a revisar su pensión. Y después de que el tribunal médico la evaluara en aquel momento, le dieron la noticia de que le rebajaban el grado de su incapacidad al de total. Y ahí empezó nuestra lucha.

Tres años atrás

Este juicio se celebró en octubre de 2021, tres años después de que la Seguridad Social declarara a Inmaculada tributaria de una incapacidad permanente absoluta. Ella trabajaba en el sector de la limpieza, pero no podía desarrollar correctamente su profesión debido a un trastorno distímico que derivó en un “episodio” de depresión mayor, según el INSS. Pero el origen de su enfermedad psiquiátrica está relacionado con su artrosis generalizada (en manos, cervicales, rodilla…) Y con su diagnóstico de VIH.

El proceso judicial lo iniciamos porque, en febrero de 2020, se convocó a Inmaculada a una revisión de grado. Y el informe de esa visita concluía que esta limpiadora “presentaba mejoría y una parcial recuperación de sus facultades generales, y la posibilidad de realizar actividades laborales distintas de las ejercidas habitualmente”.

Tras ello, el INSS le retiró la incapacidad absoluta (del 100% de la base reguladora) y la dejó con una prestación de incapacidad permanente total, del 55% de dicha base. Inmaculada perdía así un 45% de sus ingresos. Sobre todo, alegaban que padecía “distimia sin limitación funcional”.

Discapacidad, depresión mayor y fibromialgia

La demandante tiene reconocido grado de discapacidad del 71% y, aunque solo por la discapacidad no se logra la incapacidad permanente, presentamos su certificado como prueba en el juicio. Lo hicimos porque el porcentaje era muy alto y confirmaba que la propia Generalitat de Catalunya daba fe de las severas deficiencias físicas y psíquicas de nuestra cliente: osteoartrosis, trastorno depresivo recurrente e inmunodeficiencia por VIH, entre otros factores.

En cuanto a informes médicos, en la vista oral que tuvo lugar en el Juzgado de lo Social nº 19 de Barcelona aportamos documentación de la Sanidad pública que también certificaba las dolencias de nuestra defendida. En esos folios se podía leer que Inmaculada está afectada de “trastorno depresivo mayor recidivante moderado-grave, con tendencia a la recurrencia y a la cronicidad” (lo que significa que no era un simple episodio depresivo, como afirmaba el tribunal médico). Y que a ello se sumaba una “fibromialgia 18/18 puntos positivos, con grado de afectación grave”, más la poliartrosis ya conocida y la infección por VIH.

Inexistencia de mejoría

La jueza que llevó el caso argumentó en la sentencia que, a la vista de las pruebas aportadas por nuestros abogados, estaba acreditada la “inexistencia de mejoría”. En la resolución judicial, a continuación se puede leer: “Considera esta juzgadora que la patología psiquiátrica que dio lugar al reconocimiento en el año 2018 de una incapacidad permanente absoluta persiste y continúa interfiriendo en la realización de actividades laborales con eficacia y continuidad, al igual que la fibromialgia y la afectación funcional (de sus otras patologías)”.

Finalmente, la magistrada condenó al INSS a devolver a esta empleada de limpieza la incapacidad permanente absoluta. A su vez, y como no se le tenía que haber quitado, ordenó un pago de atrasos de la diferencia no cobrada -ese 45%- durante un año y siete meses.

Lee la sentencia original puedes verla aquí:

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