60.000 € de atrasos y la absoluta tras demostrar su empeoramiento


featuredLucas, agente auxiliar de carga y descarga en el aeropuerto, llamó a nuestra puerta cuando comprobó que la incapacidad permanente total que le había reconocido el INSS era insuficiente en su caso. Sus dolencias le hacían imposible ejercer cualquier actividad laboral. Valoramos su situación y vimos que la Seguridad Social había cometido una injusticia al denegarle un grado mayor de incapacidad. Y acudimos a la justicia para demostrarlo.

Problemas psicológicos y de espalda

A este trabajador, que padece depresión, le operaron para realizarle una artrodesis en la columna, fijando diversas piezas óseas. En consecuencia, su principal patología es la lumbalgia crónica, que se une a su trastorno ansioso depresivo. Logró por este motivo una incapacidad total por vía administrativa en 2013. Sin embargo, cuatro años después, solicitó una revisión de grado al sufrir un empeoramiento de su estado de salud. La respuesta fue entonces que no se le iba a conceder otro tipo de incapacidad diferente a la que ya tenía asignada.

Ante dicha decisión, Lucas tramitó una reclamación previa, pero recibió la misma contestación. Esto sucedió en 2018. Tras ello, decidió llamarnos para presentar su caso ante un juez. Interpusimos la demanda poco después. Y el juicio tuvo lugar en el Juzgado de lo Social nº 24 de Barcelona.

Agravación acreditada

La jueza, tras revisar los informes médicos aportados por nuestros abogados, emitió una resolución favorable a Lucas el pasado 30 de septiembre. Quedó así acreditado que nuestro defendido está afectado de lumbalgia crónica tras su intervención de artrodesis. Pero reforzamos el argumento añadiendo que también le habían sometido a una cirugía de microdiscectomía lumbar y que también se le colocó un neuroestimulador medular en dos ocasiones.

Esta última información, Lucas no la había facilitado al INSS en su momento. Pero, como expertos en incapacidades, consideramos que podía ser de gran valor. Y lo fue.

Asimismo, explicamos a la magistrada que Lucas había estado en tratamiento en la Clínica del Dolor, debido a que, si permanecía mucho tiempo de pie o sentado, su dolor se acrecentaba. Igual que le ocurría al caminar. En cuanto a su depresión, demostramos que esta era grave y que había necesitado de tratamiento psiquiátrico desde 2006.

El resultado: incapacidad absoluta

La sentencia deja claro que las patologías de Lucas “le limitan para llevar a cabo cualquier clase de profesión u oficio de forma normalizada”. De ahí que el juzgado haya condenado al INSS a reconocerle una incapacidad permanente absoluta. En términos de 1.988,27 € al mes y efectos desde febrero de 2017. Dichos efectos retroactivos significan que este empleado del aeropuerto recibe ahora de la Seguridad Social un pago adicional de 60.000 € en concepto de atrasos.

Puedes visualizar íntegramente la resolución de la jueza aquí:

New Call-to-action