Lumbalgia

En esta página de recursos te ofrecemos información sobre la Lumbalgia. Qué es, sus tratamientos, síntomas y por supuesto; la viabilidad en cuanto a poder solicitar una minusvalía o incapacidad laboral. Trabajamos continuamente para ofrecer la información más completa posible, si crees que esta ficha está incompleta o que habría que añadir algún dato importante, por favor no dudes en contactarnos.
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La Lumbalgia o dolor lumbar, también conocida de forma coloquial como lumbago es una dolencia común que se caracteriza por el dolor concentrado en la zona baja de la espalda. Dicho dolor y su intensidad puede variar desde una molestia continua en la zona hasta un dolor agudo y repentino y puede llegar a afectar también a las extremidades inferiores.

El dolor lumbar o lumbalgia no es una enfermedad específica como tal, sino un padecimiento que puede estar causado por un gran número de dolencias de distintos niveles de gravedad. En la mayoría de casos, la causa del dolor lumbar es desconocida y no proviene de dolencias importantes, estando asociada normalmente a factores de carácter mecánico, relacionados con la musculatura o los huesos y vértebras, como contracturas o esguinces vertebrales.

Sin embargo, en algunos casos el dolor lumbar puede estar provocado por enfermedades de importancia tales como procesos infecciosos o patologías que requieren cirugía, por lo que es recomendable llevar a cabo las pruebas médicas oportunas para determinar el origen de la Lumbalgia.

 

Sí, la Lumbalgia se puede tratar y el tipo de tratamiento dependerá de la causa que origine el dolor, bien se trate de una causa de tipo mecánico o no, o se trate de un dolor irradiado a causa de otra enfermedad.

El tratamiento de la Lumbalgia con carácter general se centra en conseguir recuperar las condiciones normales para el desarrollo de las actividades cotidianas y laborales, minimizando el dolor.

Con carácter general, el estado de quien padece Lumbalgia no implica gravedad y se soluciona sin necesitar ningún tratamiento específico, simplemente volviendo a realizar las actividades cotidianas cuanto antes, en la medida de lo posible, teniendo en cuenta el dolor experimentado.

En caso de no experimentar mejoría en un periodo prolongado, lo cual conlleva categorizar la Lumbalgia como subaguda o crónica, es necesario que la persona afectada se someta a tratamiento, que puede ser tanto físico como farmacológico o una combinación de ambos.

Tratamiento físico

Tratamiento farmacológico

Cirugía

En episodios de dolor lumbar de tipo agudo, retomar de manera progresiva las actividades físicas favorece la recuperación siendo recomendable la realización de ejercicios específicos indicados por un médico o fisioterapéuta, tales como ejercicios de estiramiento o fortalecimiento. El reposo no es recomendable e incluso puede llegar a ser contraproducente.

Para casos crónicos, siempre teniendo en cuenta los límites que impone el dolor experimentado, se ha constatado que incrementar la actividad física y retomar las actividades normales mejora las capacidades funcionales de la persona que padece dolor lumbar de tipo crónico. La fisioterapia, así como la terapia de manipulación espinal (TME) y otro tipo de técnicas quiroprácticas, contribuyen a aliviar el dolor y mejorar a largo plazo la capacidad funcional de las personas con Lumbalgia crónica.

En casos de dolor lumbar agudo, puede ser necesario el uso de paracetamol o antiinflamatorios no esteroidales (por ejemplo, el ibuprofeno), analgésicos (como el enantyum) y relajantes musculares, los cuales contribuyen a aliviar el dolor y reducir la inflamación de la zona dolorida.

Si el dolor no remite, se repite de forma regular o se intensifica, se puede recurrir con la debida supervisión, a analgésicos opiáceos, más eficaces para reducir el dolor, pero que solo deben utilizarse como “método de rescate” para combatir un dolor muy intenso, como pueden ser la codeína, fentanilo en parches, hidrocodona, hidromorfona, morfina, oxicodona, tramadol, etc. Para tratar el dolor crónico de la zona dorsolumbar también suele administrarse, entre otros medicamentos, gabapentina o duloxetina, pero siempre en dosis bajas ya que no están prescritos para estos tipos de patologías.

En determinados casos, la cirugía puede resultar útil para aliviar o eliminar la causa del dolor lumbar, como por ejemplo aquellas personas que sufren una hernia discal que provoca un intenso dolor que llega a irradiar a las extremidades inferiores. Mediante la práctica de una discectomía, se extrae material de una hernia de disco lumbar que oprime la raíz de un nervio o la médula espinal. En otros casos, como aquellas personas que sufren dolor lumbar debido al deslizamiento de una vértebra sobre otra (Espondilolistesis), puede resultar efectivo practicar una Anquilosis o fusión vertebral quirúrgica, que se basa en la fusión por cirugía de dos vértebras.

 

Dada la complejidad de la estructura muscular, ósea y nerviosa de la espalda y el hecho de que la explicación y comunicación del dolor es un aspecto subjetivo, el diagnóstico de la Lumbalgia y la identificación de sus causas exactas no es tan sencillo como otro tipo de patologías.

El hecho de que su localización varía de una persona a otra y las múltiples causas que pueden dar origen al dolor lumbar, incluyendo otras enfermedades, hace que los síntomas y señales del dolor también varíen entre las personas afectadas de Lumbalgia y se presente en varias formas según se trate de un dolor lumbar agudo, subagudo o crónico.

Los descripción que haga la persona afectada de los síntomas puede variar según el caso, desde sensibilidad elevada en un punto determinado hasta dolor intenso, que puede verse incrementado por movimientos específicos como levantar una pierna o realizar cambios de posición (sentarse o levantarse) o irradiarse a las extremidades inferiores.

Generalmente, el dolor lumbar agudo, que suele durar menos de 6 semanas, se manifiesta de forma inmediata tras la realización de un movimiento que implique el levantamiento con esfuerzo de una carga, una torsión violenta del tronco o en mala posición o un agachamiento o flexión con esfuerzo. El dolor lumbar subagudo, que suele durar entre 6 semanas y 3 meses, aparece poco tiempo después de realizar ese movimiento o esfuerzo.

En el caso del dolor lumbar o Lumbalgia de carácter crónico cuyo desarrollo es prolongado en el tiempo más allá de los 3 meses, puede llegar a provocar problemas para conciliar el sueño o mantenerlo. Algunas personas afectadas por Lumbalgia crónica presentan cuadros de ansiedad e incluso depresión.  

Para encontrar las causas precisas del dolor lumbar y decidir el tratamiento adecuado para cada persona, los especialistas en traumatología analizarán la descripción que la persona afectada realice del tipo de dolor, la localización y su intensidad, así como otros factores como el momento de inicio del mismo o las actividades que puedan tener relación con la causa.

Además, se tiene en cuenta la existencia de determinados signos que puede relacionar los síntomas de dolor con otras enfermedades.

Resonancia Magnética y Tomografía Computerizada

La realización de resonancias magnéticas y tomografías computerizadas de la zona lumbar es especialmente recomendable para detectar las causas de una lumbalgia, especialmente cuando están presentes alguno de los factores que pueden hacer al traumatólogo sospechar de la presencia de otra enfermedad, o cuando el dolor no disminuye o se produce un empeoramiento del mismo.

Discograma o discografía lumbar

Resulta útil para identificar, mediante el uso de rayos X, si un disco intervertebral específico está provocando dolor en aquellas personas que sufren lumbalgia crónica.

Otras pruebas y tests de tipo terapéutico

Existen otras pruebas como los bloqueos de nervios (inyecciones para disminuir la inflamación y suprimir la señal de dolor de ciertas distribuciones nerviosas), las inyecciones en las articulaciones facetarias (articulaciones o conexiones entre las vértebras en la columna)

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Su duración es variable y  la mayoría de casos las personas que padecen dolor lumbar experimentan mejoría en las primeras 6 semanas (Lumbalgia aguda) y recuperación completa en menos de 3 meses (Lumbalgia subaguda).

Sin embargo, en determinados casos, la Lumbalgia puede persistir de forma prolongada en el tiempo llegando a hacerse crónica (Lumbalgia crónica).

 

Partiendo del estudio que realice el traumatólogo se puede catalogar la gravedad en tres grados: leve, moderado y grave. Además, debe quedar demostrada la existencia del dolor y si este afecta de algún modo al movimiento.

Para ello, será conveniente realizar una exploración complementaria mediante una Electromiografía o Electromiograma lumbar.

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incapacidad permanente

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Tipos, requisitos y cómo solicitarlas

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Sí, es viable solicitar una Incapacidad Permanente por Lumbalgia. En todo caso, el hecho de que a una persona presente un cuadro de Lumbalgia no garantiza de por sí que se le reconozca una Incapacidad Permanente, puesto que dependerá de la valoración que realice el Tribunal Médico de su gravedad, el grado de afectación a las capacidades funcionales y la medida en la que entienda que se han agotado las posibilidades terapéuticas para hacer remitir o eliminar el dolor o las causas del mismo.

Incapacidad Permanente Total

Incapacidad Permanente Absoluta

La Incapacidad Permanente Total suele reconocerse en los casos de personas con profesiones de esfuerzo lumbar o profesiones donde las tareas consisten en ejercer posturas mantenidas de forma reiterada, cargas de peso en esfuerzo o sedestación prolongada. (Por ejemplo: mozo de almacén, mecánico, albañil...)

La Incapacidad Permanente Absoluta suele reconocerse en casos muy graves en los que no hay mejoría con el tratamiento y la persona necesita acudir a una clínica del dolor para tratar la lesión, en trabajos en los que existe sedestación prolongada o posiciones mantenidas y, sobretodo, cuando hay dolor intenso en la región lumbar irradiada a una o a las dos extremidades inferiores al recorrer distancias cortas.

incapacidad permanente total por lumbalgia
incapacidad permanente absoluta por lumbalgia

 

Los criterios para la valoración de la discapacidad originada por deficiencias de la región lumbosacra debida a limitación de flexión-extensión, flexión lateral y anquilosis y deficiencia radicular unilateral se encuentran regulados en el capítulo 2 del Real Decreto 1971/1999 en las tablas 51 a 54.

Grados de discapacidad

El grado de discapacidad reconocido dependerá del grado de limitación a las capacidades, variando los porcentajes de discapacidad del 0 al 50% según el caso.