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Incapacidad absoluta a otra camarera de pisos por depresión y fibromialgia

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Cuando Cecilia pasó por el Tribunal Médico, el equipo de evaluaciones médicas solo hizo constar en su dictamen que había presencia de fibromialgia y de artritis reumatoide. Y el INSS no le concedió ningún tipo de incapacidad permanente. Tras ello, esta trabajadora, de profesión camarera de pisos, contactó con nuestro despacho porque no se habían tenido en cuenta ni la gravedad de su fibromialgia ni otras dolencias que hubieran sido clave en la decisión de la Seguridad Social. Fuimos a juicio y, finalmente, obtuvo uno de los mayores grados de incapacidad laboral: la absoluta.

Una vez más, y como en otros casos que hemos llevado en nuestro bufete, hemos vivido de primera mano cómo una camarera de hotel con limitaciones relevantes encontró la solución a su problema acudiendo a los tribunales.

La parcialidad del INSS

La conclusión del Tribunal médico en mayo de 2019, cuando Cecilia solicitó una pensión de incapacidad por el cauce administrativo, fue que esta empleada no presentaba “reducciones anatómicas o funcionales que disminuyan o anulen su capacidad laboral”. Como adelantábamos al comienzo de este artículo, en el documento solo se reflejaba una fibromialgia acompañada de artritis reumatoide.

Pero ella reclamó, aunque no logró lo que deseaba ya que la Seguridad Social insistió en que no se apreciaba “una disminución suficiente de su capacidad laboral para constituir situación de incapacidad permanente en alguno de los grados previstos.” Y su incapacidad fue denegada.

El verdadero cuadro clínico

En la demanda que interpusimos en su nombre ante el Juzgado de lo Social nº 1 de Girona, resaltamos todo lo que se había omitido por vía administrativa en cuanto a su estado de salud. En primer lugar, un trastorno depresivo mayor grave, que le provoca una limitación psicofuncional. En materia de incapacidad, ¡a veces solo con este diagnóstico se consigue la incapacidad absoluta exponiendo el caso ante un juez! Después, añadíamos que la fibromialgia de nuestra cliente era muy severa (de grado 4), y por supuesto invalidante.

Seguidamente, a la artritis reumatoide ya reconocida sumamos la rizartrosis que sufre Cecilia -una enfermedad de la mano que causa dolor, rigidez y limitación del movimiento-. Y finalizábamos la exposición de este cuadro clínico con la presencia de cefalea diaria con episodios de vértigo, y con una deformación en los pies que le ocasionaba inestabilidad y dolor tanto al caminar como al permanecer en pie.

Todas estas enfermedades fueron contempladas en la sentencia, junto a los informes con los que quedaban acreditadas, y donde por ejemplo se puede observar que el especialista de psiquiatría indicaba que la depresión de la demandante es “recurrente y muy mediatizada por la convivencia con las patologías reumatológicas que le generan un dolor crónico, manteniendo un estado de ánimo depresivo crónico a pesar de la toma de fármacos antidepresivos, lo que le ocasiona una grave interferencia en su vida cotidiana y una clara incapacidad laboral”. Incluso pudimos demostrar que últimamente se le había aumentado la dosis de medicamentos sin ningún resultado.

La palabra del juez: Incapacidad Absoluta

Ante toda esta información, el magistrado confirma en su resolución que “se considera acreditado que en este momento las dolencias ya se encuentran cronificadas y estabilizadas, existiendo un estado de enfermedad permanente [...] siendo médicamente incierto y a largo plazo que la actora pueda llegar a recuperar su capacidad laboral”. Y destaca que la grave fibromialgia “ya llevaría, por sí sola, a declarar la incapacidad absoluta de la actora”. Afirmando que debido a esta situación, a la que se une el profundo trastorno depresivo, la demanda debe ser estimada.

De manera que el juez estuvo de acuerdo con nosotros y condenó al INSS el 8 de junio de 2020 -fecha de la sentencia- a reconocer a nuestra defendida una incapacidad absoluta para todo tipo de trabajo, con una pensión del 100% de su base reguladora de 1.190,75 €. Así, esta camarera de hotel ha podido al fin descansar para sobrellevar su dolor crónico y su depresión sin la responsabilidad (y el esfuerzo) de tener que llevar a cabo una actividad laboral cada día.

Más detalles en el documento original del Juzgado:

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