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Tras denegarse su incapacidad y ser despedida, una cajera de supermercado consigue la Total

Tras denegarse su incapacidad y ser despedida, una cajera de supermercado consigue la Total
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Era cajera y reponedora de una conocida cadena de supermercados. Pero las secuelas de un lipoma que tuvo en el pie desembocaron en su despido, por no ser apta para el trabajo que desempeñaba. Y esta mala noticia se unió a otra: la denegación de su incapacidad permanente después de ser evaluada por el tribunal médico. Fue entonces cuando Rosalía no pudo más y se puso en contacto con nosotros. ¿El resultado? Ahora cobra una pensión de incapacidad total de más de 600 €, pudiendo a la vez ejercer otras actividades remuneradas.

Tres meses negros

La cronología fue la siguiente: a finales de marzo de 2019 Rosalía acudió al tribunal médico pero, antes de recibir ninguna resolución del INSS al respecto, fue examinada en abril por el Servicio de Medicina del Trabajo que tenía contratado su empresa. Allí se la declaró ‘no apta’ para el desempeño de su puesto en el famoso hipermercado. Y a principios de mayo fue despedida con efecto inmediato, y empezó a percibir la prestación por desempleo.

Tres días después le llegó la notificación de la Seguridad conforme su petición de incapacidad permanente no había sido aprobada. Pero esta trabajadora presentó una reclamación previa en el mes de junio, y recibió una nueva respuesta. Esta tampoco era favorable, de manera que, a fecha 21 de junio de 2019, ya solo le quedaba presentar una demanda ante los tribunales.

Dolor invalidante a pesar del tratamiento

La demanda que interpusimos recayó en el Juzgado de lo Social nº 1 de Tarragona, y el juicio se celebró el 15 de diciembre de 2020. Allí aportamos pruebas de que nuestra cliente padece un dolor invalidante desde que se le extirpó un lipoma en la planta del pie derecho. Corroboramos con informes médicos que la evolución de su estado de salud había sido tórpida desde entonces, incluso aunque se había sometido a tratamientos farmacológicos y rehabilitadores.

Asimismo, hicimos ver a la jueza que Rosalía tenía una gran limitación funcional, ya que necesita una muleta para poder caminar y le es muy difícil mantenerse en pie mucho tiempo. Además, demostramos que sufre lumbalgia.

Ya en 2020 a esta empleada le diagnosticaron fibromatosis de fascia plantar, una patología considerada rara y de origen desconocido.

Los argumentos del INSS y la decisión final

La letrada de la Seguridad Social alegó en la vista judicial que “el estado actual de la patología no tiene una intensidad clínica para ser tributaria de una incapacidad”. Por el contrario, en la sentencia que se emitió después se puede leer que la magistrada, pese a escuchar sus argumentos, decidió que las lesiones de la demandante la inhabilitan “para el desarrollo de las tareas de su profesión habitual de cajera-reponedora de supermercado, al tener una incidencia cuantificable que le impide desarrollar y ejecutar los requerimientos ergonómicos de su profesión, la cual se caracteriza principalmente posturas mantenidas tales como bipedestación prolongada y deambulación, así como una carga física”.

Por tanto, se estimó nuestra demanda y el INSS fue condenado a reconocer a Rosalía una incapacidad permanente total, con derecho a percibir el 55% de la base reguladora establecida en 1.197,97 €.

Consulta la resolución judicial aquí:

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