Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC)

En esta página de recursos te ofrecemos información sobre el EPOC. Qué es, sus tratamientos, síntomas y por supuesto; la viabilidad en cuanto a poder solicitar una minusvalía o incapacidad laboral. Trabajamos continuamente para ofrecer la información más completa posible, si crees que esta ficha está incompleta o que habría que añadir algún dato importante, por favor no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
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La Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) es una enfermedad pulmonar que provoca la obstrucción de las vías respiratorias. La EPOC es una patología progresiva, lo que significa que, por norma general, es irreversible y empeora con el tiempo. Provoca una disminución progresiva de la capacidad respiratoria, tanto en el caudal de entrada de aire como en la capacidad para retenerlo, que avanza lentamente con el paso de los años y ocasiona un deterioro de carácter considerable en la calidad de vida de las personas afectadas, pudiendo incluso ocasionar un fallecimiento prematuro.

La causa más común a nivel global para la aparición de la EPOC es la respiración del humo del tabaco, especialmente en los fumadores activos. Existen otros factores, como polución, exposición a gases o determinadas sustancias nocivas en el trabajo, factores genéticos o factores biológicos (personas con asma, tuberculosis, neumonía, adenovirus...) que pueden influir en la aparición de la EPOC.

 

A pesar de que no existe una cura conocida para la EPOC, se pueden tratar los síntomas y ralentizar la progresión de la enfermedad, a través de la reducción de los factores de riesgo, el control para la prevención de crisis o exacerbaciones (episodios de empeoramiento agudo) y el control de las enfermedades asociadas con la EPOC, principalmente el enfisema pulmonar y la bronquitis crónica.

Los tratamientos que han mostrado una eficacia significativa a la hora de mitigar los síntomas y ralentizar la progresión de la enfermedad son especialmente los tratamientos con oxígeno suplementario u oxigenoterapia junto con otros, como el tratamiento farmacológico mediante broncodilatadores y corticosteroides, la cirugía y en menor medida, la rehabilitación pulmonar.

Por supuesto, el abandono del hábito de fumar se debe considerar también una parte vital del tratamiento y reduce notablemente las posibilidades de fallecimiento a causa de la EPOC.

Tratamiento con oxígeno

Tratamiento farmacológico

Tratamiento con cirugía

Rehabilitación pulmonar

El tratamiento con oxígeno está recomendado para aquellas personas que padecen EPOC y presentan Hipoxemia, es decir, sus niveles de presión parcial de oxígeno en reposo se encuentran muy bajos o cuyos niveles de saturación de oxígeno están por debajo del 88%. La aportación de oxígeno suplementario disminuye las posibilidades de un fallo cardiaco si se utilizan una media de 15 horas al día.

En el caso de personas con EPOC que presenten niveles de oxígeno normales, el tratamiento con oxígeno suplementario puede mejorar la dificultad para respirar durante la realización de ejercicio físico, pero normalmente no tiene un impacto notable en la calidad de vida en lo que se refiere a las actividades cotidianas.

El tratamiento farmacológico de la EPOC se centra en la utilización de distintos tipos de fármacos o medicamentos para mitigar los síntomas y su afectación. Principalmente se trata del uso de broncodilatadores, corticosteroides y otros medicamentos como antibióticos y mucolíticos.

    • Broncodilatadores: Los broncodilatadores en inhalador son el medicamento principal que se utiliza para tratar la EPOC. Tienen un efecto reducido pero pueden contribuir a mejorar las dificultades respiratorias y las limitaciones para el ejercicio, lo cual supone una cierta mejora en la calidad de vida, especialmente en aquellos personas que todavía se encuentran en una fase leve de la enfermedad.

    • Corticosteroides: Los corticosteroides suelen utilizarse para el tratamiento de episodios de empeoramiento agudo o exacerbaciones. Si bien no han demostrado producir una mejoría significativa en personas en una fase moderada de la enfermedad, sí ayudan a reducir la agudeza de los episodios de empeoramiento en aquellas personas que se encuentran en una fase moderada o severa de la enfermedad y se desconoce su impacto en la progresión de la EPOC.

Otros medicamentos: Otros medicamentos como los antibióticos a largo plazo, como la eritromicina pueden reducir la frecuencia de los episodios de empeoramiento en aquellas personas que experimentan dos o más al año. En el caso de los mucolíticos, pueden ayudar a reducir las exacerbaciones en algunas personas con bronquitis crónica.

Para aquellas personas que se encuentran en una fase severa de la enfermedad, la cirugía puede ayudar a mitigar sus efectos, ya sea a través de un transplante de pulmón como de una cirugía encaminada a reducir el volumen pulmonar eliminando las partes más afectadas por enfisema, permitiendo así a las partes relativamente sanas realizar mejor su función. Esta última es especialmente efectiva cuando el enfisema pulmonar está más presente en el lóbulo superior del pulmón pero tiene riesgos. En el caso del transplante se limita a los casos más severos de la enfermedad o a pacientes particularmente jóvenes.

La rehabilitación pulmonar como tratamiento de la EPOC está basada en la realización de determinados ejercicios físicos y respiratorios encaminados a mejorar la capacidad y la función pulmonar. Entre ellos, se pueden incluir técnicas de respiración, ejercicios para aumentar la capacidad pulmonar, entrenamiento muscular para mejorar la inspiración y expiración de aire o ejercicios de rutina diaria para disminuir los episodios de empeoramiento agudo.

 

La realización de las pruebas médicas y diagnósticas para detectar si una persona sufre EPOC es especialmente recomendable en aquellas personas entre los 30 y los 40 años que presenten sus síntomas y estén expuestos a factores considerados de riesgo para desarrollar la enfermedad. Una vez detectados e identificados síntomas de la EPOC, se debe llevar a cabo las pruebas médicas oportunas para determinar si el diagnóstico confirma la presencia de la enfermedad.

Los síntomas más comunes de la EPOC son la presencia de dificultades respiratorias, tos crónica y producción de flemas abundantes. Dichos síntomas, aparecen durante periodos prolongados en el tiempo y normalmente empeoran con el transcurso del mismo.

  • Tos crónica: La tos crónica es, con frecuencia, el primer síntoma de la EPOC que se desarrolla en quien la sufre. En el caso de que esa tos sea persistente sin una explicación alternativa, por un periodo superior a los 3 meses al año durante al menos 2 años y vaya acompañada de una producción de flemas abundante, se entenderá que se trata de Bronquitis Crónica, una de las enfermedades asociadas a la EPOC y que puede aparecer antes de que esta se desarrolle por completo.

  • Dificultades respiratorias: La dificultad para respirar es quizá el síntoma más evidente de la enfermedad. Las personas con EPOC presentan dificultades para inhalar aire y a menudo experimentan sensación de quedarse sin aire, puesto que sus pulmones no son capaces de incorporar el caudal de aire normal de una persona sana. Estas dificultades se van agravando con el paso del tiempo y en fases avanzadas pueden presentarse incluso en estado de reposo o de forma permanente. Suponen además la mayor causa de pérdida de calidad de vida de las personas que padecen EPOC.

  • Otros síntomas: Existen otros síntomas de la EPOC que pueden manifestarse en las personas que lo padecen, tales como diferencias entre la velocidad de inspiración y expiración, opresión en el pecho (común con otras dolencias y por tanto no especialmente significativo), aumento del jadeo o fatiga anormales. En determinados casos, cada vez menos frecuentes gracias a los tratamientos con oxígeno suplementario, puede producirse opresión del ventrículo derecho del corazón, provocada por la elevada presión de las arterias pulmonares, lo que se conoce como cor pulmonale. Por otra parte, debido a compartir factores de riesgo, la EPOC puede venir acompañada de otras afecciones, entre las que pueden encontrarse la enfermedad isquémica del corazón, hipertensión, diabetes, osteoporosis, disfunción sexual o acropaquia, entre otras.

  • Exacerbación: Un episodio de empeoramiento agudo, también conocido como exacerbación, suele caracterizarse por un incremento repentino de la dificultad para respirar junto con un incremento de la producción de flemas o esputos, además de un cambio de color en los mismos (de claro a verdoso o amarillento) o un incremento de la tos. También pueden conllevar un incremento del ritmo respiratorio y cardiaco, sudores, cianosis (cambios de tonalidad en la piel normalmente a un tono azulado) o confusión.

La principal prueba médica que se utiliza para detectar la Enfermedad Obstructiva Pulmonar Crónica es la Espirometría.

  • Espirometría

Mediante la Espirometría, se mide la cantidad de obstrucción del flujo de entrada de aire en los pulmones que presenta una persona, generalmente a través del uso de un broncodilatador para abrir las vías respiratorias.

En una prueba de Espirometría se mide esencialmente la capacidad funcional de los pulmones, existiendo dos componentes principales a medir para realizar el diagnóstico, que son el Volumen Expiratorio Forzado en el primer segundo o FEV1 (que es básicamente la mayor cantidad de aire que puede ser inspirado en el primer segundo de una respiración) y la Capacidad Vital Forzada o FCV (que es básicamente el máximo volumen de aire que puede ser expirado en una única respiración larga, con el máximo esfuerzo posible).

En condiciones normales, entre un 75% y un 80% del FCV es expirado en el primer segundo por lo que las personas con EPOC normalmente presentan una relación o ratio FEV1/FCV inferior a 0.70. Esto puede llevar a confusión en el diagnóstico en personas de edad avanzada, por lo que se suele considerar necesario presentar además un FEV1 inferior al 80%.

gravedad del epoc

 

La EPOC, como su nombre indica, es una enfermedad crónica y normalmente empeora de manera gradual con el paso del tiempo, pudiendo incluso causar la muerte.

Ya en el año 1997, según el estudio IBERPOC para EPOC, se estimaba que en España alrededor de un 9,1% de la población adulta padece la enfermedad.

Datos más recientes indican que el número de personas con EPOC ha aumentado de los 2,1 millones estimados según EPISCAN en 2007 a 2,9 millones en 2015 según el mismo estudio de GBD, que contiene datos globales, regionales y nacionales sobre muerte, prevalencia, años de vida ajustados por discapacidad y años vividos con discapacidad por EPOC.

Los tratamientos que se emplean van generalmente encaminados a intentar garantizar una calidad de vida a quienes la padecen y ralentizar la progresión de la enfermedad pero no existe actualmente posibilidad de curación.

 

A la hora de determinar la gravedad de la EPOC, es decir, el grado en el que afecta al individuo que la padece, se utilizan los datos obtenidos de la espirometría, que serán utilizados por el neumólogo para clasificar la severidad funcional en base a la escala GOLD (siglas en inglés de la Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease) y teniendo en cuenta la posible existencia de otras afecciones o patologías que puedan agravar el cuadro de la EPOC.

Según esta clasificación, se establecen 4 grados de severidad funcional de la EPOC, en función de los parámetros FEV1 obtenidos en la espirometría.

  • Grado I (Leve) - FEV1 ≥ 80%
  • Grado II (Moderado) - FEV1 50 -79% de la predicción, con o sin síntomas crónicos como tos, expectoración o disnea.
  • Grado III (Severo) - FEV1 30-49% de la predicción.
  • Grado IV (Muy severo) - FEV1 < 30%, o < 50% del predicho con presencia de insuficiencia respiratoria (PaO2 < 60 mmHg) y/o presencia de Cor pulmonale.
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incapacidad permanente

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Sí, es posible acceder a una pensión por Incapacidad Permanente por Enfermedad Obstructiva Pulmonar Crónica. Sin embargo, aún cuando el diagnóstico y clasificación de la severidad funcional de la EPOC, en base a los datos obtenidos en la espirometría son relativamente simples, el hecho de que a una persona se le diagnostique EPOC no garantiza que se le reconozca una Incapacidad Permanente. El reconocimiento por tanto, dependerá de lo que determine el Tribunal Médico, basándose en el estado de la enfermedad y del grado en que incapacita a la persona para desarrollar su trabajo o dado el caso, cualquier profesión.

Incapacidad Permanente Total

Incapacidad Permanente Absoluta

La Incapacidad Permanente Total para la profesión habitual suele reconocerse cuando el FEV1 obtenido en la espirometría se encuentra entre el 49% y el 64% (lo que corresponde a un grado moderado de la enfermedad) siempre y cuando se trate de profesiones con una importante exigencia y presencia de esfuerzos o que se desarrollen en ambientes contaminados.

La Incapacidad Permanente Absoluta suele reconocerse cuando el FEV1 obtenido en la en la espirometría se encuentra por debajo del 35% o, cuando encontrándose entre el 33% y el 49%, existan dolencias asociadas con relevancia funcional.

incapacidad permanente total por epoc
incapacidad permanente absoluta por epoc

 

Los criterios para la valoración de la discapacidad por deficiencias del aparato respiratorio se encuentran regulados en el capítulo 4 del Real Decreto 1971/1999 y se basan en los resultados de los parámetros obtenidos por el neumólogo en las pruebas médicas como la espirometría o las pruebas de esfuerzo, para la asignación del porcentaje de discapacidad.

Grados de discapacidad

El grado de discapacidad reconocido entre las 5 clases previstas en la ley en base a los resultados de la espirometría variará desde menos de un 25% para los casos más leves, hasta un 65% o superior para los casos de mayor gravedad.