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Incapacidad permanente por Ictus

¿Puedo obtener una incapacidad laboral por ictus?

Sí, podría ser viable, sobre todo si han quedado secuelas invalidantes que persisten en la fase crónica (no en la inmediata, la aguda).

Para que las secuelas de un accidente cardiovascular o ictus se puedan considerar como permanentes, no se dispone de un criterio general.

En realidad, para determinar una incapacidad permanente por ictus se debe atender caso a caso, donde el neurólogo y los rehabilitadores han de observar un empeoramiento o estancamiento de la evolución posterior.

En paralelo, habitualmente se entiende que las secuelas son previsiblemente permanentes -y pueden dar lugar a una pensión de este tipo- cuando ha transcurrido, al menos, un año desde el ictus (y las consecuencias continúan).

 

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Índice de contenidos

  1. El ictus y la capacidad para trabajar
  2. Grados de incapacidad permanente por ictus
  3. Perfiles más expuestos al riesgo de ictus
  4. 3 ejemplos de sentencias de altos tribunales
  5. Preguntas frecuentes

Qué es el ictus y cómo puede afectar a la capacidad para trabajar

Según informa el Hospital Clínic de Barcelona, "el ictus es una emergencia médica que ocurre cuando la circulación de la sangre que llega al cerebro se ve interrumpida". Y si podría causar un "daño neurológico grave y permanente".

Se estima que, tras un ictus, un tercio de los pacientes logra una recuparación satisfactoria, otro tercio queda con secuelas graves -que pueden afectar la movilidad, el habla, la cognición y la autonomia en la vida diaria-, y el último tercio corresponde a la mortalidad.

En ese segundo tercio se encuadrarían los candidatos a una incapacidad permanente por ictus, dado que las limitaciones funcionales, cognitivas o motoras persistentes reducen o imposibilitan el desempeño de la actividad profesional.

Grados de incapacidad permanente por ictus

Incapacidad permanente parcial por ictus

La incapacidad permanente parcial no se suele dar a los afectados de ictus, aunque se puede llegar a conseguir si la secuela es una moderada limitación en la movilidad, y/o una ligera disartria (dificultad para articular sonidos y palabras), que, objetivamente, obstaculiza el ejercicio del trabajo y reduce el rendimiento.

Incapacidad permanente total por ictus

La incapacidad permanente total es, junto a la incapacidad absoluta, el grado más frecuente de incapacidad por ictus. Se suele reconocer cuando se presenta un déficit de fuerza, coordinación o parálisis de extremidades y la profesiones es de esfuerzo o riesgo -tanto para uno mismo como para terceros-.

Asimismo, puede afectar a las actividades intelectuales cuando se presenta un déficit cognitivo moderado, una disartria marcada y/o problemas graves de memoria, atención y concentración, con impedimentos para procesar información compleja o retener datos recientes. En dichos casos, también se podría valorar una incapacidad total por ictus. 

Incapacidad permanente absoluta por ictus

Una incapacidad permanente absoluta por ictus se otorgará si la parálisis llega al punto de provocar una claudicación a distancias cortas, es decir, si aparece dolor, pesadez, calambres, entumecimiento o cansancio extremo al caminar una distancia reducida.

También se evalúa si el déficit cognitivo es severo y/o se produce disartria y afasia: dificultad para hablar, comprender lo que se dice, leer o escribir.

En conjunto, para que sea posible una incapacidad absoluta por ictus, se tienen que dar todos los factores necesarios para que inhabilite ante cualquier clase de trabajo.

Gran incapacidad por ictus

Para una gran invalidez por ictus, ahora denominada 'gran incapacidad'. las secuelas han de ser de tal entidad que haya una parálisis muy grave que requiera silla de ruedas, o un déficit cognitivo muy severo.

Además, es necesario que el afectado necesite la asistencia de una tercera persona para los actos básicos de su vida diaria.

Perfiles profesionales más expuestos al riesgo de ictus

Si bien existen determinados sectores y ocupaciones más sometidos al riesgo vascular -como se expone a continuación-, el ictus no es una patología exclusiva de ningún entorno laboral. Este accidente cerebrovascular puede originarse por múltiples factores de índole médica, genética o personal ajenos al ámbito profesional.

  • Puestos de alta presión y turnicidad (sector servicios, sanidad, emergencias y transporte): personal sanitario, fuerzas de seguridad, bomberos o conductores profesionales sometidos a turnos rotativos y nocturnos prolongados. La alteración crónica del ritmo circadiano y el estrés agudo incrementan exponencialmente la hipertensión arterial, un detonante vascular directo.

  • Trabajos administrativos con alta exigencia mental y muy sedentarios: cargos sometidos a largas horas de inmovilidad, presión por objetivos y escasa pausa física.

3 ejemplos de sentencias de altos tribunales: incapacidad por ictus

  1. Incapacidad total para una portera de escalera, con marcha atáxica debido al ictus, y con necesidad de ayuda para desplazarse, lo que impacta directamente en las tareas fundamentales de su profesión. Se trata de la resolución 1046/2025 del TSJ de Cataluña (fuente: CENDOJ).
  2. Incapacidad absoluta por ictus a un admnistrativo a causa de sufrir un ictus le causó múltiples secuelas físicas y cognitivas. Entre ellas, la resolución judicial destaca la paresia facial, trastorno neurocognitivo leve, disfagia, cefalea migrañosa, ataxia sensitiva, trastorno adaptativo y alteraciones en la marcha, equilibrio y vista. Este asunto corresponde a la sentencia 1943/2025 del TSJ de la Comunidad Valenciana (fuente: CENDOJ). 
  3. Gran incapacidad a una teleoperadora, como consecuencia de un ictus isquémico que provoca que su mano derecha no sea útil, que necesite bastón por pérdida de fuerza en rodilla y pie que la hace tropezar, incluso sin irregularidades. Así lo decidióel TSJ de Asturias en su resolución 110/2023 (fuente: CENDOJ). 
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Preguntas frecuentes sobre la incapacidad permanente por ictus

¿Qué grado de discapacidad se puede obtener por un ictus?

La discapacidad no es lo mismo que la incapacidad permanente. El grado de discapacidad se mide en porcentajes y no sirve siempre directamente para otorgar una pensión. Pero si la cuestión es la incapacidad permanente, hay que centrarse en la total y en la absoluta, que son las dos que se conceden con más frecuencia tras un ictus.

¿Es posible trabajar después de un ictus?

Muchas personas no sufren secuelas, pero otras sí. Si dichas secuelas impiden desarrollar la actividad laboral habitual o, incluso, cualquier trabajo, se puede conseguir una prestación por incapacidad permanente.  

¿Cuáles son los 4 grados de incapacidad permanente?

Los cuatro grados son la parcial, la total, la absoluta y la gran incapacidad. No obstante, si la incapacidad total se reconoce a mayores de 55 años que no cuentan con un trabajo compatible, puede pasar a denominarse total cualificada, existiendo así, en la práctica, hasta cinco grados.  

¿Cuándo pides la incapacidad permanente?

En el caso del ictus, se suele solicitar cuando ha transcurrido un año desde el episodio, como mínimo, ya que desde ese momento se pueden objetivar las secuelas -sean de movilidad, deterioro cognitivo o problemas en el habla-, y valorar si estas inhabilitan para un empleo.  

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