Insuficiencia Renal Crónica

En esta página de recursos te ofrecemos información sobre la Insuficiencia Renal Crónica. Qué es, sus tratamientos, síntomas y por supuesto; la viabilidad en cuanto a poder solicitar una minusvalía o incapacidad laboral. Trabajamos continuamente para ofrecer la información más completa posible, si crees que esta ficha está incompleta o que habría que añadir algún dato importante, por favor no dudes en contactarnos.
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La insuficiencia renal crónica (IRC) es una enfermedad que provoca el deterioro progresivo de los riñones, haciendo que estos pierdan gradualmente la capacidad para llevar a cabo sus funciones normales de filtrado y eliminación a través de la orina, de los residuos presentes en la sangre. Suele aparecer a consecuencia de otra enfermedad o patología subyacente que afecta a los riñones, impidiendo su correcto funcionamiento y provocando daños en los mismos que pueden empeorar progresivamente a lo largo del tiempo, siendo las causas más comunes la diabetes y la hipertensión, obstrucciones de la vías urinarias, nefritis...

Existen además, otras causas y factores considerados de riesgo para la aparición de insuficiencia renal crónica como las infecciones continuas, enfermedades cardiovasculares, tabaquismo, obesidad, presencia de antecedentes familiares, anomalías en la estructura de los riñones o una avanzada edad, entre otros.

 

Dependiendo de la causa subyacente de la insuficiencia renal crónica, algunos tipos pueden tratarse, aunque a menudo no tiene cura.

El tratamiento de la insuficiencia renal crónica se centra por tanto en controlar los síntomas, reducir las complicaciones causadas por la enfermedad y ralentizar la progresión del daño causado a los riñones. Variará dependiendo de la causa subyacente y ese daño puede continuar agravándose aunque la causa haya sido controlada.

Por tanto, es necesario identificar qué provoca la insuficiencia renal crónica para proceder al tratamiento y evitar llegar a la última fase de daño a los riñones, en la que estos pierden totalmente su capacidad para realizar su función y la única forma de supervivencia de la persona afectada es la realización de diálisis o un trasplante.

Tratamiento farmacológico

Cambios en la dieta

Diálisis

Trasplante de riñón

  • Antibióticos: Se administran para prevenir o tratar infecciones.
  • Diuréticos: Su finalidad es ayudar a la eliminación de líquidos y evitar así su retención en el cuerpo.
  • Medicamentos para la hipertensión: Los inhibidores de enzima convertidora de angiotensina (ECA) y los bloqueadores de receptores de angiotensina II se administran para reducir la tensión arterial.
  • Medicamentos para reducir los niveles de colesterol: Las personas con insuficiencia renal crónica suelen presentar elevados niveles de ‘colesterol malo’ lo que puede incrementar el riesgo de un problema cardiaco.
  • Medicamentos para el control de los niveles de potasio en la sangre.

Cuando nuestro cuerpo procesa las proteínas de los alimentos, genera residuos que los riñones filtran de la sangre. De cara a reducir la cantidad de filtrado y eliminación necesaria en personas afectadas por insuficiencia renal crónica, es necesario variar la dieta, aumentando los carbohidratos y reduciendo la ingesta de proteínas, sal y potasio, así como ingerir determinada cantidad de líquidos.

En los casos más graves cuando el daño a los riñones es tan importante que estos han perdido gran parte o la totalidad de la capacidad para filtrar y eliminar los residuos de la sangre (etapa 5 de la enfermedad), es necesario recurrir a la diálisis. Se basa en realizar de manera artificial a través de una máquina la función normal de los riñones, es decir, eliminar los residuos, excesos de sal y líquidos del cuerpo.

La diálisis también se lleva a cabo en otros casos, como aquellos en los que la insuficiencia renal crónica produce cambios mentales, existe pericarditis, se produce una excesiva retención de líquidos o es imposible eliminar de forma normal los residuos nitrogenados existentes en el cuerpo.

Por norma general la diálisis es temporal pero en ciertos casos, en los que el daño renal es tan grande que se produce una pérdida total del funcionamiento de los riñones, puede ser necesaria de forma permanente para la supervivencia de la persona afectada.

Reservado a los casos de mayor gravedad en la etapa más avanzada de la enfermedad.

 

A la hora de diagnosticar la insuficiencia renal crónica, dado que por norma general aparece debido a otra enfermedad o causa subyacente, es importante analizar todas las posibles causas que se puedan presentar en la persona afectada, a fin de determinar la existencia de factores como antecedentes familiares, presencia de tensión arterial elevada, medicaciones que puedan afectar a las funciones renales, cambios en los hábitos urinarios, etc.

Además, es necesario llevar a cabo un examen físico y neurológico, además de comprobar si existen signos o síntomas de problemas de corazón o problemas vasculares que puedan estar relacionados. Todo esto irá acompañado de las pruebas diagnósticas y exámenes adecuados para observar el grado en el que los riñones están cumpliendo sus funciones normales.

La mayoría de las personas que sufren insuficiencia renal crónica no presentan síntomas de carácter severo hasta que la enfermedad está avanzada, especialmente si el daño producido a los riñones progresa de manera lenta. Los síntomas y signos de la insuficiencia renal crónica son a menudo no específicos, lo que significa que pueden ser causados por otra enfermedad.

En todo caso, se experimentan determinados signos y síntomas que pueden indicar la presencia de la enfermedad, entre los que se encuentran los siguientes:

  • Fatiga y pérdida de energía.
  • Problemas para concentrarse.
  • Pérdida de apetito.
  • Problemas para conciliar el sueño.
  • Calambres musculares nocturnos.
  • Hinchazón en los pies y en los tobillos.
  • Hinchazón excesiva alrededor de los ojos.
  • Piel seca y con picor.
  • Necesidad de orinar frecuentemente, especialmente por la noche.
  • Nauseas.
  • Vómitos.

Los exámenes más frecuentes llevados a cabo para medir el grado en el que los riñones llevan a cabo correctamente sus funciones son los siguientes:

  • Tasa de filtración glomerular (TFG): es un examen utilizado para verificar el funcionamiento de los riñones mediante el cálculo aproximado de la cantidad de sangre que pasa a través de los glomérulos cada minuto. Los glomérulos son los filtros en los riñones que se encargan de filtrar los residuos de la sangre.
  • Examen de depuración o aclaramiento de creatinina, mediante el cual se compara el nivel de creatinina (producto de la descomposición de la creatina, parte importante del músculo) en la orina con el nivel en la sangre, que suministra información sobre la función de los riñones.
  • Análisis de creatinina en sangre, mediante el cual se analiza la sangre para determinar el nivel de creatinina en la misma y determinar así el funcionamiento correcto o no de los riñones.
  • Análisis de Potasio en sangre, mediante el cual se miden los niveles de potasio en la sangre para detectar posibles problemas relacionados con sus niveles anormales como, en este caso, una insuficiencia renal crónica, así como diabetes, hipertensión o enfermedades que también pueden causarla.
  • Análisis de orina.
  • Ecografía renal o abdominal, que es el examen más comúnmente utilizado para diagnosticar una obstrucción en las vías urinarias.
  • Radiografías y tomografía computarizada (TC) o la resonancia magnética (RM): se utilizan también a la hora de detectar obstrucción en las vías urinarias.
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El hecho de no presentar síntomas severos hasta alcanzadas determinadas fases avanzadas de la enfermedad, hace común el hecho de que la insuficiencia renal crónica se diagnostique en estas fases, en las cuales el daño a los riñones es ya elevado y ataca severamente a la capacidad de los mismos para desempeñar su función de forma normal.

Así, se considera que estamos hablando de una enfermedad crónica cuando así lo determina la etapa de gravedad en la que se encuentra el desarrollo de la misma, de entre las 5 etapas que se consideran, teniendo en cuenta la reducción de la capacidad funcional de los riñones.

De este modo, cualquier persona que se encuentre en una etapa 3, 4 o 5 de insuficiencia renal, se considera que sufre una insuficiencia renal de carácter crónico, pudiendo llegar a una insuficiencia renal terminal en la etapa 5, cuando la pérdida de la capacidad de los riñones para desempeñar su función es total y requiere trasplante o diálisis.

 

A la hora de determinar la gravedad de la insuficiencia renal crónica, es decir, el grado en el que afecta al individuo que la padece, se utilizan los datos obtenidos de la tasa de filtración glomerular (TFG) como mejor medida de la función de los riñones.

A la hora de calcular la tasa de filtración glomerular se tienen en cuenta factores adicionales como la edad de la persona, la raza a la que pertenece, el sexo al que pertenece y sus niveles de creatina en sangre, el cual se realizará mediante un análisis de sangre.

Según esta clasificación, se establecen 5 etapas de la enfermedad renal en la que se puede encontrar una persona.

  • Etapa 1 — TFG Normal o alta (TFG> 90 ml/min)
  • Etapa 2 — IRC leve (TFG = 60-89 ml/min)
  • Etapa 3 — IRC moderada (TFG = 30-59 ml/min)
  • Etapa 4 — ERC grave (TFG = 15-29 ml/min)
  • Etapa 5 — ERC terminal (TFG <15 ml/min)
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Sí, es posible acceder a una pensión por Incapacidad Permanente por Insuficiencia Renal Crónica. Sin embargo, aún cuando se produzca el diagnóstico, esto no garantiza que se reconozca una Incapacidad Permanente. El reconocimiento por tanto, dependerá de lo que determine el Tribunal Médico, basándose en la etapa en la que se encuentre la progresión de la enfermedad y del grado en que incapacita a la persona para desarrollar su trabajo o dado el caso, cualquier profesión.

Incapacidad Permanente Total

Incapacidad Permanente Absoluta

La Incapacidad Permanente Total para la profesión habitual suele reconocerse para casos de insuficiencia renal crónica en etapa 3 (o etapa 4 con una menor gravedad) y sólo en aquellas profesiones donde se requiere la realización de un esfuerzo continuado (Ejemplo: albañilería, mozo de almacén, limpieza, etc.)

La Incapacidad Permanente Absoluta suele reconocerse en pacientes con insuficiencia renal crónica en etapa 4 (grave) y etapa 5, donde la reducción en la capacidad de funcionamiento de los riñones y el daño presente en los mismos hace necesario la realización de diálisis.

incapacidad permanente total por insuficiencia renal cronica
incapacidad permanente absoluta por insuficiencia renal cronica

 

Los criterios para la evaluación, valoración y determinación de la discapacidad por deficiencias del riñón se encuentran regulados en el capítulo 8 del Real Decreto 1971/1999 y se basan en los resultados de los parámetros obtenidos por el nefrólogo en las pruebas de aclaramiento de creatinina. También se tendrán en cuenta como criterio para la valoración y asignación del porcentaje de discapacidad, entre otros, la existencia de deterioro progresivo de la función renal dentro del año, la existencia de episodios recurrentes de afectación transitoria.

El grado de discapacidad reconocido entre las 5 clases previstas en la ley variará desde menos de un 25% para los casos más leves, hasta un 75% para los casos de mayor gravedad.

Grados de discapacidad

Clase 1: 0 %.

La persona presenta insuficiencia renal crónica con aclaramientos de creatinina superiores a 50 ml/min o presenta episodios recurrentes de afectación renal transitoria que precisan atención médica documentada menos de tres veces o durante menos de 30 días al año.

Clase 2: 1 a 24 %.

La persona presenta insuficiencia renal crónica con aclaramientos de creatinina entre 20 y 50 ml/min. o presenta episodios recurrentes de afectación renal transitoria que precisan atención médica documentada más de tres veces o más de 30 días al año.

Clase 3:  25 a 49 %.

La persona presenta insuficiencia renal crónica con aclaramientos de creatinina inferiores a 20 ml/min, no precisa tratamiento dialítico continuado, y su grado de discapacidad es leve o moderado o presenta deterioro progresivo de la función renal en el último año, con aclaramientos de creatinina entre 20 y 50 ml/min. y su grado de discapacidad es leve o moderado.

Clase 4: 50 a 70 %.

La persona presenta insuficiencia renal crónica que precisa tratamiento dialítico continuado o su grado de discapacidad es grave, estando contraindicado el tratamiento sustitutorio.

Clase 5:  75 %.

La persona presenta patología renal, se cumplen los criterios de la clase 4 y su grado de discapacidad es muy grave, dependiendo de otra persona para realizar las actividades diarias de cuidado personal.