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Consecuencias de la Incapacidad Permanente Total

Qué conlleva una incapacidad total en tu vida Qué conlleva una incapacidad total en tu vida

La incapacidad permanente total es una pensión de incapacidad permanente que se obtiene si no se puede trabajar en la profesión habitual a causa de una patología o lesión.

Pero, ¿qué ocurre cuando se concede? ¿Cuánto se cobra? ¿Ya no se puede ejercer ninguna actividad laboral? ¿Qué es la incapacidad permanente cualificada? Lo analizamos.

Índice de contenidos

  1. Qué pasa si me la conceden
  2. Ventajas de una incapacidad total
  3. Qué cotización necesito
  4. Trabajos compatibles con la total
  5. Te pueden quitar la incapacidad total
  6. Conclusión

¿Qué pasa si me dan una Incapacidad Permanente Total?

Dentro de los grados de incapacidad permanente, la incapacidad permanente total se puede obtener si una enfermedad o lesión genera limitaciones físicas y/o psíquicas para continuar desempeñando la profesión habitual, pero no otras. Esto lo ha de corroborar tanto el Equipo de Valoración de Incapacidades (tribunal médico) como el INSS.

En términos económicos, es una prestación con la que se percibe el 55% de la base reguladora. Si el INSS te ha reconocido una invalidez permanente total, cobrarás cada mes una pensión de dicho porcentaje. 

Este pago, sin embargo, impide que sigas trabajando en esa misma profesión. Esto es algo que has de tener muy claro antes de solicitar una incapacidad permanente total. Y también debes saber que tampoco podrás tener otra ocupación donde las tareas a realizar sean iguales o similares, como ampliaremos a lo largo de este artículo.

Sobre la base reguladora

Para conocer cómo se calcula la base reguladora de la que partir, donde se tienen en cuenta aspectos tan importantes como las bases de cotización, puedes visitar este enlace. En él verás, por ejemplo, que el cálculo de la base reguladora por enfermedad común depende de la edad. Y que si la incapacidad deriva de enfermedad profesional (o es una total por accidente laboral), para hallar la base reguladora no solo se tiene en cuenta el salario de los 12 meses precedentes sino también los pluses y retribuciones complementarias de los días trabajados en dicho periodo. 

Por último, cuando la contingencia es un accidente no laboral, en lugar de un año se toman como referencia 24 meses, comprendidos en los siete años anteriores.

Ventajas de ser pensionista por Incapacidad Permanente Total

La protección económica que brinda la incapacidad total, que es la primera ventaja a destacar, no solo puede cobrarse en forma de mensualidad. En este sentido, este grado de incapacidad tiene otra ventaja única, que es la posibilidad de recibir una transferencia, a modo de indemnización, que sustituya al formato de pagos mensuales.

El importe de esta indemnización a tanto alzado varía en función de la edad del pensionista:

  • Menos de 53 años: Indemnización de 84 mensualidades del 55% de la base reguladora.
  • Con 54 años: 72 mensualidades
  • 55 años: 60
  • 56 años: 48
  • 57 años: 36
  • 58 años: 24
  • 59 años: 12

No obstante, hay que cumplir ciertos requisitos para acogerse a este tipo de cobro. El primero de ellos es ser menor de 60 años, y el segundo consiste en acreditar que las dolencias no tienen previsión de mejoría. Además, es necesario demostrar, como tercera condición, que se va a ejercer una actividad profesional compatible con la incapacidad total. Esta es otra ventaja de la invalidez permanente total, porque... 

Se solicite o no esta forma de pago único, la incapacidad total permite desempeñar otros trabajos donde las limitaciones por las que se obtuvo la pensión no sean un impedimento. 

Incapacidad permanente cualificada

Una ventaja más de la incapacidad total es que, cuando el titular cumple 55 años de edad, si no está trabajando en un empleo compatible ni percibiendo una prestación por desempleo derivada de ello, el porcentaje de la base reguladora al que tendrá derecho ya no será de un 55% sino de un 75%. Es lo que se conoce como incapacidad permanente total cualificada o, popularmente, 'incapacidad permanente cualificada'. 

Lo positivo es que el porcentaje no es fijo, sino que varía dependiendo de la situación profesional. En los periodos donde no sé esté desarrollando ninguna actividad laboral, el ingreso en cuenta será del 75% de la base reguladora. En contrapartida, si se comienza a trabajar, se volverá al 55%. Y así sucesivamente.

¿Se reconoce automáticamente un grado de discapacidad? Cambios 2023

Entre las ventajas o consecuencias de la incapacidad permanente total que estamos enumerando, no puede faltar el hecho de que con una incapacidad permanente se reconoce automáticamente un grado de discapacidad del 33%.

No obstante, desde noviembre de 2018 hasta febrero de 2023 inclusive, este reconocimiento por parte del INSS no era equivalente a un certificado de discapacidad expedido por los servicios sociales. Por tanto, no era válido a todos los efectos, como sí lo fue desde 2013 (ley original) hasta 2018. Cabe recordar que a finales de 2018 el Tribunal Supremo echó atrás esta equiparación por considerar que se extralimitaba. En realidad, la discapacidad que desde entonces se otorgaba con la incapacidad solo suponía un aumento del mínimo personal y familiar a partir del cual era obligatorio presentar la declaración de la renta. 

Pero con la publicación de la nueva Ley 3/2023, de 28 de febrero, de empleo, desde el 1 de marzo de 2023, si bien no vuelve a convertirse en un 33% de discapacidad "a todos los efectos" como en la ley inicial de 2013, sí lo hace sobre todo en lo relativo a las ventajas para personas con discapacidad en el mercado laboral. Por tanto, los pensionistas de incapacidad permanente recuperan en 2023 su derecho a trabajar en centros especiales de empleo.  

Periodo mínimo de cotización

Una vez aclaradas las principales ventajas de esta pensión, es importante señalar que no todos los ciudadanos pueden solicitar una incapacidad permanente con éxito. En general, una prestación de estas características puede tener origen en una enfermedad común, un accidente de trabajo, una enfermedad profesional o un accidente no laboral. Si la causa es una de estas tres últimas, no se exige un periodo mínimo de cotización. Pero si hablamos de enfermedad común, la normativa es más estricta.

Para poder ser tributario de una pensión de incapacidad permanente por enfermedad común, es imprescindible demostrar los siguientes periodos de cotización por contingencias comunes:

  1. Si eres menor de 31 años, has de acreditar un periodo genérico de cotización de un tercio del tiempo entre los 16 años de edad y la fecha del hecho causante de la pensión.
  2. Con más de 31 años, el periodo genérico de cotización obligatorio es de un cuarto del tiempo desde los 20 años de edad, con un mínimo de cinco años. Además, como cotización específica se pide que una quinta parte de ese periodo mínimo de cotización esté situada dentro de los 10 años previos al hecho causante o, en su lugar, en los 10 inmediatamente anteriores a la fecha en que haya cesado la obligación de cotizar.

Insistimos en que estos requisitos de cotización no se aplican si la incapacidad deriva de enfermedad profesional o si se trata de una total por accidente laboral (o un accidente que no sea considerado de trabajo). 

¿Qué trabajos se pueden realizar con una Incapacidad Permanente Total?

Volviendo ahora a la compatibilidad de este grado de incapacidad con el trabajo, ya hemos subrayado antes que esta clase de pensión puede compaginarse con un empleo. No es como la incapacidad absoluta -otro de los grados de incapacidad permanente-, que está destinada a quienes no pueden desarrollar ninguna actividad laboral con un mínimo de profesionalidad, rendimiento y eficacia. Pese a ello, con una incapacidad permanente absoluta (o incluso con una gran invalidez) también se pueden llevar a cabo determinadas ocupaciones remuneradas. Si quieres más información al respecto, te recomendamos que leas este otro post sobre el trabajo con los grados más altos de incapacidad.

Pero veamos un ejemplo relacionado con la incapacidad total. Si un vigilante logra una incapacidad permanente total por lumbalgia crónica, motivo por el cual no puede permanecer en pie toda la jornada laboral, no podrá estar contratado en un puesto que tenga la misma exigencia física. Pero sí sería posible, entre otras opciones, que ejerciera un empleo de administrativo, donde puede estar sentado.

En conclusión, otra de las consecuencias de la incapacidad permanente total es poder complementar los ingresos de la pensión con los de un trabajo que sea claramente compatible con las afecciones que causaron la incapacidad. O, más específicamente, con sus síntomas y/o secuelas.

¿La Incapacidad Permanente Total es para siempre?

En lo tocante a la duración, una pensión de incapacidad permanente total no siempre es para toda la vida. Y lo mismo sucede con todos los grados de incapacidad permanente. Tanto si la incapacidad deriva de enfermedad profesional como de enfermedad común, o de si es una incapacidad total por accidente laboral o proviene de un accidente que no sea de trabajo.

Para cualquiera de estas cuatro contingencias, la ley estipula que el INSS tiene la potestad de revisar la prestación para averiguar si ha habido una mejoría. Y, tras una revisión de la incapacidad, se puede llegar a perder la pensión. No siempre sucede, pero no se puede descartar. Por esta razón, lo idóneo es aportar al tribunal médico informes recientes de doctores especialistas que constaten que nuestro estado de salud no ha mejorado. 

Pero si finalmente te retiran la pensión, puedes reclamar interponiendo una Reclamación Previa al INSS. Y si esta se desestima, podrías demandar a la Seguridad Social para que se celebre un juicio de incapacidad permanente. 

En cualquier caso, la invalidez permanente total solo es definitiva una vez se ha cumplido la edad de jubilación ordinaria, ya que desde ese momento la Seguridad Social no puede convocar al pensionista a más revisiones. Por la misma regla, tampoco es posible solicitar una incapacidad permanente pasada nuestra edad de jubilación, salvo que la causa sea enfermedad profesional, lo que constituye la única excepción.

¿Cómo afecta la Incapacidad Permanente a la jubilación?

Paralelamente, si un pensionista de incapacidad total llega a su edad de jubilación ordinaria manteniendo su prestación, y cumple los requisitos para poder jubilarse, podrá elegir entre dos alternativas: continuar cobrando la incapacidad o pasar a percibir la pensión de jubilación. En esta línea, lo idóneo es realizar un estudio de jubilación para explorar ambas posibilidades y comprobar cuál es más rentable.

Consecuencias de la Incapacidad Total para tu carrera profesional

Conclusión

Aunque, como has visto, la incapacidad permanente total puede suponer un cambio significativo en tu vida laboral, también puede ser una oportunidad para que explores nuevas oportunidades y reinventarte profesionalmente. Con la ayuda que supone, además, contar con una pensión que te asegura un mínimo de ingresos estable para ti y tu familia. Y recuerda que si en una revisión de grado la pierdes, puedes llegar a reclamar en los tribunales. Un juicio de incapacidad permanente puede hacer que recuperes tu prestación y, como valor añadido, desde ese momento no desaparecerán pero sí se reducirán las posibilidades de que te revisen de nuevo.

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Acerca de

¡Hola! Soy Jorge, abogado especialista en Derecho Laboral desde 2007 y socio director de Campmany Abogados, un proyecto que nació en 2009 fruto de mi interés en ayudar a enfermos o lesionados. Estoy licenciado en Derecho por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

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