En la actual edición del Manual de Tiempos Óptimos de Incapacidad Temporal del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) no aparece la expresión exacta "protrusión discal" como un diagnóstico independiente con su propio código.
Sin embargo, figuran otros códigos relacionados con esta lesión y sus síntomas que pueden dar una idea de cuánto tiempo de baja se suele conceder, como mínimo, por protrusión discal.
El promedio de esas otras referencias es de entre 15 y 60 días, aunque cada caso y circunstancias son únicas y una incapacidad temporal por protrusión discal puede llegar a alcanzar los 18 meses.
En este artículo te damos todas las claves sobre el tiempo de baja por protrusión discal, y analizamos los supuestos donde la baja médica se puede convertir en una pensión de incapacidad permanente.
Qué es la protrusión discal y cómo afecta a la capacidad de trabajar
En palabras de José Luis Sanmillán, neurocirujano especialista en columna, una protrusión discal se produce cuando "el disco intervertebral se deforma y sobresale ligeramente hacia el canal medular, sin que exista una rotura completa del anillo fibroso que lo rodea".
Esto significa que el disco que está entre las vértebras -que es como una almohadilla- se ha abombado o hinchado hacia la zona por donde pasan los nervios, pero la capa exterior que lo envuelve no se ha llegado a romper.
Tal como indica el Dr. Sanmillán, esta afección "puede causar dolor lumbar o irradiado hacia otras áreas, y los síntomas suelen mejorar transcurridas entre cuatro y 12 semanas, aunque solo si se realiza el abordaje terapéutico adecuado".
→ Esta afirmación NO quiere decir que la baja solo pueda prolongarse tres meses como máximo, ya que desde la perspectiva laboral lo esencial es que el trabajador recupere su capacidad funcional y no recaiga (por volver demasiado pronto a su puesto).
¿Se puede trabajar con protrusión discal?
Se podría, en determinados casos, pero no es recomendable si existen síntomas moderados o graves. Según el neurocirujano Sanmillán, puede generarse dolor pero "también pérdida de fuerza, hormigueo o entumecimiento".
Si cruzamos una sintomatología médica clara con las funciones propias de los discos invertebrales -amortiguar los impactos, permitir el movimiento y evitar el roce entre huesos, según define la prestigiosa web MedlinePlus-, el resultado puede ser que el empleado esté limitado para desempeñar su profesión, sobre todo si esta se encuentra entre una de las que leerás a continuación.
Profesiones que más requieren la baja por protrusión discal
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Construcción y obra civil: albañiles, peones, encofradores, pavimentadores...
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Logística y almacén: mozos de almacén, reponedores, clasificadores de paquetería y preparadores de pedidos.
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Sector sanitario y cuidados: auxiliares de enfermería, celadores, gerocultores y cuidadores de personas dependientes.
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Transporte profesional: camioneros de larga distancia, chóferes de autobús, repartidores y taxistas.
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Maquinaria pesada: operadores de excavadoras, carretilleros, toreros de almacén y maquinistas agrícolas.
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Industria y montaje: operarios de líneas de ensamblaje, embaladores, despiece cárnico y soldadores.
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Limpieza y residuos: personal de limpieza de superficies, cristaleros, barrenderos y recogedores de basura.
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Mantenimiento y reformas: fontaneros, mecánicos de automoción, electricistas e instaladores.
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Agricultura y ganadería: recolectores agrícolas, mozos de cuadra...
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Oficina y ocupaciones sedentarias, si la protrusión es grave o tiende a serlo: empleos que se ejercen frente al ordenador, como los administrativos. U otros con más movilidad, como los que ejercen comerciales y representantes.
Tiempo de baja por protrusión discal
Como señalábamos en la introducción de este post, en el manual del INSS no está registrada la protrusión discal como tal.
Ahora bien, existen otros epígrafes que podrían ser equivalentes a la protrusión discal, desde el punto de vista del tiempo "teórico" de baja médica que se puede reconocer. Se trata de los relativos al trastorno del disco, que se pueden encontrar en muchos subapartados de las categorías M.50 y M.51. Estos, en su mayoría, indican que el periodo de incapacidad temporal por un trastorno de disco es de 30 días.
Mientras que el INSS fija este mínimo de un mes, como hemos visto antes, los neurólogos hablan hasta de cuatro meses solo en cuanto a curación (a lo que hay que sumar la recuperación, con rehabilitación si es necesario).
En consecuencia, si existe gravedad y sucesión de tratamientos, y a ello se añaden por las demoras tanto en la sanidad como en los departamentos administrativos del INSS, la baja por protrusión discal puede superar los seis o 12 meses. O, incluso, los 18 meses en casos donde el trastorno es muy invalidante.
Baja por protrusión discal: ¿contingencia común o profesional?
Por norma general, las bajas laborales por protrusión discal se tramitan como enfermedad común (contingencia común). Esto es debido a que se consideran patologías degenerativas o de desgaste natural de la columna, a causa del paso del tiempo o la predisposición del propio cuerpo.
De hecho, el Cuadro Oficial de Enfermedades Profesionales (RD 1299/2006) NO recoge expresamente las protrusiones como patología profesional; ni siquiera figuran en él las hernias discales.
La excepción: vibración vertical intensa
Por el contrario, el cuadro sí engloba la siguiente situación:
Enfermedades provocadas por vibraciones verticales repetitivas: Discopatías de la columna dorsolumbar causadas por vibraciones verticales repetidas de todo el cuerpo.
Esa es la única alusión a discopatías contenida en este documento oficial. De ahí se infiere que si la protrusión es provocada por instrumentos vibratorios en el trabajo, podría llegar a calificarse de enfermedad profesional (contingencia profesional).
→ Es el caso -prácticamente único- de los maquinistas de compactación de asfalto, en el sector de la construcción de carreteras u obras, que utilizan un martillo neumático cuya vibración impacta directamente, y en vertical, sobre la columna lumbar.
Pero también sería una contingencia profesional si...
Dentro de las contingencias profesionales, además de la enfermedad profesional antes citada se encuentra el accidente de trabajo. Y, sí: una protrusión discal podría considerarse accidente laboral, existiendo dos posibilidades para ello:
- Lesión causada de forma directa y puntual (sobreesfuerzo o traumatismo): si está provocada directamente por algo que ocurrió trabajando, como un esfuerzo excesivo, una caída, un golpe o un movimiento brusco. No hace falta que sea un accidente muy grave ni que el dolor sea instantáneo, pero sí hay que demostrar que la protrusión apareció a causa de la actividad profesional -habiendo un nexo causal directo-.
- Agravamiento de patología previa, según el artículo 156.2.f de la Ley General de la Seguridad Social: si ya tenías un problema de espalda pero que no te daba dolor, y un esfuerzo o movimiento en el trabajo hace que empeore o te dé un ataque agudo, se debe considerar accidente laboral.
- "Presunción laboral": esta expresión significa que, si te pasa durante tu jornada, se presume que es laboral. La inexistencia de bajas previas ayuda, y el trabajador no tiene que demostrar nada al principio; son la empresa o la mutua quienes tendrían que probar lo contrario.
Ejemplo de presunción laboral
Un mozo de almacén siente un pinchazo lumbar agudo al levantar una caja pesada durante su turno, teniendo que parar. Al haber ocurrido en su centro de trabajo y en horario laboral, la protrusión discal diagnosticada después se califica como accidente de trabajo.
La mutua, si quisiese reclamar al respecto, tendría que probar que el episodio del pinchazo no guardó ninguna relación con el esfuerzo.
Incapacidad permanente por protrusión discal
Pasamos ahora a otro asunto: la incapacidad permanente por protrusión discal.
La protrusión discal, por sí sola (como diagnóstico radiológico), no determina automáticamente una incapacidad permanente.
La clave es si produce reducciones anatómicas o funcionales graves, objetivables y previsiblemente definitivas que disminuyan o anulen la capacidad laboral y, sobre todo, si esas limitaciones impactan en las tareas fundamentales de la profesión habitual (sin haber mejoría con los tratamientos).
→ En la práctica, sin embargo, es muy complicado que se otorgue una incapacidad permanente solo por una protrusión discal. Pero puede lograrse, sobre todo si la afección es de enorme gravedad -y afecta también a los nervios que salen de la zona lumbar-, y/o si viene acompañada de otras patologías degenerativas, como hernias o artrosis.
Grados de incapacidad permanente por protrusión discal
El grado más frecuente de incapacidad por protrusión discal es el de total.
Incapacidad total
Procede si la persona queda inhabilitada para todas o las fundamentales tareas de su empleo habitual, aunque pueda desempeñar otro distinto.
En teoría, se podría reconocer una incapacidad permanente total por protrusión discal en ocupaciones de sectores como limpieza, hostelería, construcción o de almacén, cuando las limitaciones lumbares hacen inviables las exigencias físicas del oficio (cargas, flexiones, posturas forzadas, estar mucho tiempo de pie...)
Incapacidad absoluta
Es muy improbable que se conceda una incapacidad permanente absoluta por protrusión lumbar, ya que suele entenderse que queda capacidad para ejercer un trabajo sedentario, como de oficina.
NOTA: Conviene recordar que incluso los empleos sedentarios presentan dificultades reales para quienes sufren una protrusión discal, ya que permanecer sentados de forma prolongada exige pausas frecuentes para levantarse o estirar. Pese a ello, insistimos en que es prácticamente imposible lograr la incapacidad absoluta si la única razón es un trastorno de disco.
Preguntas frecuentes sobre incapacidad temporal y permanente por protrusión discal
¿Qué grado de discapacidad tiene una protrusión discal?
La discapacidad es ajena a la baja médica o a la incapacidad laboral, ya que no evalúa el puesto de trabajo específicamente. Mide el porcentaje de deficiencia física y funcional que la protrusión genera en la vida diaria del afectado. Depende de cada persona y no suele alcanzar porcentajes muy elevados.
¿Cuál es el tiempo de baja por protrusión discal lumbar?
El tiempo estimado de baja médica suele partir de un mes. Sin embargo, podría alargarse notablemente debido a la evolución, los tratamientos y la rehabilitación. En las situaciones más complejas, la incapacidad temporal podría prolongarse hasta 18 meses.
¿Cuándo se reconoce la incapacidad permanente por discopatía lumbar?
Se reconoce cuando, tras agotar los tratamientos, quedan secuelas crónicas que inhabilitan al trabajador para realizar las tareas propias de su profesión. Lo habitual en estos casos es la concesión de una incapacidad permanente total, siendo muy improbable la obtención de una absoluta.
¿La protrusión discal es una enfermedad profesional?
No está incluida de forma general en el cuadro oficial de enfermedades profesionales de la Seguridad Social. Sin embargo, se puede contemplar de forma excepcional en profesiones muy concretas con riesgos comprobados, como operarios expuestos a fuertes vibraciones verticales por uso de un martillo neumático.
Lo que dicen los jueces
Conclusión
La jurisprudencia también insiste en que la valoración de una incapacidad permanente debe centrarse en la repercusión funcional objetiva, de ahí que con lesiones discales pueda haber tanto reconocimientos como denegaciones, según tareas y limitación real.
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