Esquizofrenia

En esta página de recursos te ofrecemos información sobre la Esquizofrenia. Qué es, sus tratamientos, síntomas y por supuesto; la viabilidad en cuanto a poder solicitar una minusvalía o incapacidad laboral. Trabajamos continuamente para ofrecer la información más completa posible, si crees que esta ficha está incompleta o que habría que añadir algún dato importante, por favor no dudes en contactarnos.
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La Esquizofrenia es un trastorno mental de carácter grave que afecta de manera severa a cómo piensa, siente y actúa la persona que lo padece. Afecta a distintos aspectos del funcionamiento de la mente, pudiendo causar alteraciones de la percepción, dificultades para establecer una distinción entre realidad e imaginación, falta de respuesta al entorno, delirio, confusión o alucinaciones auditivas, además de una significativa disminución de la capacidad para perseguir metas u objetivos así como para desarrollar relaciones de carácter social.

La causa exacta de la Esquizofrenia todavía no está clara. Si bien existen determinadas teorías que apuntan a factores genéticos hereditarios, anomalías de tipo biológico en la estructura o la química cerebral, posibles infecciones de tipo viral o anomalías en el sistema inmunológico.

 

Sí, aunque no existe todavía una cura conocida para la Esquizofrenia en ninguna de sus variantes, la mayoría de las personas que la padecen pueden experimentar una recuperación y seguir adelante con sus vidas de manera productiva y casi completamente normal con el tratamiento adecuado, que será conducido por un psiquiatra ya sea en el ámbito privado o en el público, siendo común en este último la derivación de la persona al Centro de Salud Mental o a unidades específicas de Hospitales de referencia.

Entre estos tratamientos, encontramos tanto tratamiento farmacológico con medicación, como programas de rehabilitación psiquiátrica. Estos últimos pueden ayudar a la persona que sufre Esquizofrenia a recuperar la confianza en su habilidad y aptitud para llevar una vida normal e independiente.

Tratamiento farmacológico

Tratamiento psicoterapéutico

Ingreso hospitalario

El tratamiento mediante fármacos antipsicóticos se utiliza para controlar los síntomas de la Esquizofrenia, reduciendo los desequilibrios bioquímicos y el riesgo de un rebrote de la enfermedad. Entre los más utilizados se encuentran los siguientes:

  • Antipsicóticos típicos o convencionales:
    Son efectivos para el control de síntomas como alucinaciones, delirio y confusión. Entre los antipsicóticos típicos o convencionales más utilizados se encuentran el haloperidol, la clorpromazina y la flufenazina.

  • Antipsicóticos atípicos o de nueva generación:
    Presentan menor probabilidad de causar efectos secundarios adversos y pueden utilizarse tanto para el tratamiento de los síntomas ‘positivos’ como de los ‘negativos’, especialmente los primeros episodios de psicosis. Entre los antipsicóticos atípicos o de nueva generación más utilizados se encuentran la clozapina, la olanzapina y la risperidona.

  • Benzodiazepinas:
    Se pueden utilizar de manera individual o en combinación con antipsicóticos y se suelen administrar en dosis elevadas para minimizar síntomas como la agitación, los trastornos del pensamiento, ideas delirantes o alucinaciones. Suelen ser más efectivas en combinación con los antipsicóticos.

Es, junto al tratamiento farmacológico, el más utilizado en personas que padecen Esquizofrenia. El tratamiento mediante psicoterapia se puede llevar a cabo mediante terapia individual o de grupo, incluyendo los programas específicos de rehabilitación psiquiátrica.

Este tipo de tratamiento contribuye a ayudar a la persona que sufre Esquizofrenia a convivir con la enfermedad y sus síntomas - como los delirios y alucinaciones - (Terapia Conductual), recuperar la confianza en su habilidad y aptitud para llevar una vida normal e independiente (Socioterapia) y encontrar soluciones a las problemáticas y decisiones vitales habituales considerando la enfermedad, lo que reduce las posibilidades de que se desencadene un nuevo brote.

En los casos de Esquizofrenia en los que los tratamientos ambulatorios no resultan efectivos, es común que se lleve a cabo el ingreso hospitalario de la persona que sufre la enfermedad, con el fin de optimizar la medicación e intensificar la terapia psicológica.

En casos de extrema gravedad, en los que los síntomas provocados por la enfermedad pueden ocasionar un peligro inmediato a la propia persona o a terceros (intentos de suicidio o síntomas psicóticos), se utilizan como mecanismo de contención. Se pueden realizar tanto en unidades específicas hospitalarias cerradas como en hospitales de día en régimen abierto.

 

A la hora de realizar un diagnóstico de la Esquizofrenia, se debe llevar a cabo una correcta y cuidadosa observación de los signos y síntomas de la enfermedad, así como una exploración metódica de las vivencias de la persona y antecedentes, a través de todas las fuentes disponibles (familia, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc.).

Por otro lado, a la hora de diagnosticar y clasificar la Esquizofrenia hay que tener en cuenta que aunque existen cinco tipos de trastorno, en ocasiones aparecen síntomas mezclados en el mismo cuadro. Por ello es necesario observar siempre y de forma individual las particularidades de cada persona para realizar el diagnóstico de manera adecuada.

Cabe destacar que se suele confundir de manera errónea la Esquizofrenia con un trastorno de personalidad como el Trastorno Esquizoafectivo, el cual es un diagnóstico psiquiátrico que describe un trastorno mental caracterizado por episodios recurrentes de un trastorno del estado de ánimo (depresivo o bipolar) con síntomas psicóticos severos.

Señales o signos tempranos de Esquizofrenia.

Estas señales son distintas pueden variar de una persona a otra pero pueden alertar de la posible presencia de la enfermedad, dado que los síntomas como tal pueden desarrollarse lentamente a lo largo de los años o aparecer de manera repentina, ya que la enfermedad puede ir y venir en ciclos de brote y remisión.

  • Escuchar o ver cosas que no están realmente ahí.
  • Sensación constante de ser observado.
  • Forma de hablar o de expresarse atípica.
  • Posturas corporales atípicas o extrañas.
  • Indiferencia ante situaciones importantes.
  • Deterioro del rendimiento académico o laboral.
  • Cambios notables en la higiene personal y la apariencia.
  • Cambios repentinos de la personalidad.
  • Incremento del aislamiento de las relaciones sociales.
  • Respuestas irracionales, alteradas o con temor a seres queridos.
  • Incapacidad para concentrarse o conciliar el sueño.
  • Comportamientos extraños e inapropiados.
  • Preocupación extrema y repentina por la religión o lo oculto.

Síntomas ‘positivos’ de la Esquizofrenia.

Se trata de alteraciones de la personalidad de quien padece la enfermedad y entre ellos se encuentran los siguientes:

  • Delirio: La persona que sufre esquizofrenia tiende a experimentar la sensación de ser observada o espiada o la creencia de ser alguien famoso.
  • Alucinaciones: Ver, sentir, experimentar, oír u oler cosas que realmente no existen, siendo la alucinación más común el oír voces imaginarias.
  • Alteraciones en el habla y el pensamiento: Cambiar de tema repentinamente, sin coherencia o sentido, inventar palabras o sonidos, repetir palabras o ideas, etc.
  • Comportamiento desordenado: Puede abarcar desde problemas para organizar las rutinas de la vida diaria como la higiene o la vestimenta a comportamientos impulsivos o descontrolados, que pueden ir acompañados de ansiedad, agitación o tensión sin motivo aparente.

Síntomas ‘negativos’ de la esquizofrenia.

Se trata de pérdida de capacidades en la personalidad de quien la sufre.

  • Aislamiento social
  • Apatía extrema, falta de entusiasmo e interés
  • Falta de disposición o iniciativa
  • Ausencia de desarrollo emocional

No existen, en el caso de la Esquizofrenia, pruebas diagnósticas de laboratorio o exámenes de imágenes que puedan ayudar a realizar un diagnóstico de la enfermedad, si bien pueden ser utilizadas aquellas técnicas o pruebas que permitan descartar la presencia de otra enfermedad.

En la actualidad, existen dos manuales de criterios para el diagnóstico de la esquizofrenia de uso extendido:



  • Esquizofrenia paranoide: Se trata de uno de los tipos de esquizofrenia más conocidos, en este caso los síntomas tienden a ser psíquicos, sin presencia de fallos en la capacidad motora o del habla. Entre estas señales de alteración en las funciones psíquicas se suelen encontrar la manía persecutoria, alucinaciones auditivas y delirios. Es, además, la más común en lo que se refiere a reconocimiento de Incapacidad Permanente.
  • Esquizofrenia catatónica: Este tipo de esquizofrenia se caracteriza por las graves alteraciones psicomotoras que provoca en la persona. Estas alteraciones patológicas no siempre son las mismas, aunque las principales son la inmovilidad y disminución de la respuesta a los estímulos (la persona afectada mantiene los músculos tensos de manera que parece una figura inmóvil), la incapacidad para hablar y la adopción de posturas extrañas tanto de pie como en posición horizontal.
  • Esquizofrenia simple: Esta categoría de Esquizofrenia, propuesta por la OMS, incluye aquellos casos en los que no hay gran presencia de síntomas positivos y sí de los denominados síntomas negativos (ausencia de procesos psicológicos básicos y falta de voluntad y motivación). En otras palabras, este tipo de esquizofrenia se caracteriza por una disminución de los procesos mentales y no tanto por los excesos inusuales de actividad mental. Las personas que sufren  este tipo de Esquizofrenia suelen presentar síntomas como inhibición, desarrollo afectivo plano, escasa comunicación verbal y no verbal, etc.
  • Esquizofrenia residual: Este tipo de Esquizofrenia se caracteriza por los síntomas que persisten de un brote de Esquizofrenia pasado o aquellos resistentes al tratamiento, pero que se manifiestan en el presente, especialmente síntomas negativos, más difíciles de tratar.
  • Esquizofrenia hebefrénica o desorganizada: En este tipo de Esquizofrenia, la enfermedad se manifiesta a través del modo en el que se organizan y se suceden las acciones de la persona, cuya conducta tiende a ser caótica e incoherente y a mostrar desorganización en sus estados emocionales, en lo que dice y en su forma de moverse.
  • Esquizofrenia indiferenciada: Este tipo de Esquizofrenia no presenta un síntoma o síntomas característicos, sino que engloba aquellos casos que no encajan en los criterios diagnósticos del resto de tipos de esquizofrenia.
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Sí, la Esquizofrenia es una enfermedad crónica para la que no existe curación a día de hoy y en la mayoría de casos requiere de tratamiento de por vida para que la persona que la sufre pueda llevar a cabo una vida lo más normal posible de forma eficiente, tanto en lo relativo a las actividades cotidianas y las relaciones socio afectivas como en el ámbito laboral.

El grado de remisión de la enfermedad y de recuperación de la normalidad alcanzado con dicho tratamiento varía en todo caso de una persona a otra, pudiéndose dar casos de remisión casi completa mediante la medicación a casos en los que los síntomas sólamente se mitigan o se mantienen de manera permanente.

Además, aunque los síntomas positivos de la enfermedad tienden a mitigarse con la edad, los síntomas negativos y las deficiencias cognitivas asociadas a estos tienden a empeorar de forma continua.

 

Dadas sus características y las de los síntomas y efectos que provoca en quien la padece, la Esquizofrenia se considera como una enfermedad grave.

A la hora de clasificar la gravedad de la Esquizofrenia en cada caso, hay que señalar que factores propios de la permanencia de la enfermedad, (tales como el que se hayan probado distintos tratamientos en diferentes dosis o llevado a cabo ingresos hospitalarios sin mejoría significativa, que exista evolución lenta o torpe o un pronóstico desfavorable) también se tienen en cuenta como factores que determinan su gravedad.

Además, también se tienen en cuenta los siguientes factores:

  • Presencia de síntomas positivos (delirios, alucinaciones, etc.)
  • Presencia de deterioro cognitivo severo (incluso moderado o leve en determinados casos).
  • La persona presenta una puntuación en la Escala de Evaluación de la Actividad Global (EEAG) de 50 o inferior.
  • Constatación por especialista de que la persona no se encuentra en condiciones de realizar las actividades cotidianas de forma normal ni desempeñar una actividad laboral de exigencia determinada con eficiencia.
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Tipos, requisitos y cómo solicitarlas

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Sí, se puede solicitar una Incapacidad Permanente por Esquizofrenia, aunque la obtención del reconocimiento de la misma y el grado están directamente condicionados a tener carácter crónico y a que se determine por parte del INSS (o en caso de negativa de éste, en vía judicial) que se han agotado las posibilidades terapéuticas para tratarlo.

Incapacidad Permanente Parcial

Incapacidad Permanente Total

Incapacidad Permanente Absoluta

Gran Invalidez

No existen casos de reconocimiento del grado de Incapacidad Permanente Parcial por Esquizofrenia por considerarse que, de existir limitaciones funcionales causadas por la enfermedad como grado mínimo corresponde una Incapacidad Permanente Total.

En caso de profesiones con riesgo para terceros, por ir el trabajador armado (policías, vigilantes de seguridad) o conducir vehículos pesados (conductor de autobús, transportista, etc.), así como en actividades de alta exigencia mental o estrés (directivo, empleado de banca), el INSS puede reconocer una Incapacidad Permanente Total para la profesión habitual.

Por regla general, si se cumplen los criterios anteriormente mencionados, la Incapacidad Permanente Absoluta es el grado que habitualmente se reconoce, pues se entiende que debido a los síntomas y su afectación, el trabajador no se encuentra en condiciones de llevar a cabo ningún tipo de actividad laboral con normalidad.

El reconocimiento de una Gran Invalidez es muy poco habitual. Se da cuando además de cumplir los criterios anteriormente mencionados, el grado depresivo o los síntomas de carácter psicótico asociados, son tales que requiere de supervisión de una tercera persona por el riesgo de autolesiones o para la toma de la medicación.

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A la hora de asignar el grado de discapacidad que corresponde a la Esquizofrenia se tienen en cuenta los criterios de valoración presentes en el Capítulo 16 del Anexo del RD 1971/1999.

Cuando la persona presenta alguno o algunos de los síntomas con carácter aislado pero no suponen una disminución de su capacidad funcional se la incluye en la Clase I y su valoración de discapacidad es del 0%.

Para incluir a una persona en alguna de las clases que sí suponen disminución de su capacidad funcional, esta deberá cumplir una serie de requisitos indicados en cada una de ellas.

Grados de discapacidad

Clase II: Discapacidad leve (1% - 24%)

La persona tiene capacidad para llevar a cabo una vida autónoma o esta capacidad está sólo levemente disminuida, de acuerdo a lo esperable para la persona de su edad y condición, excepto en períodos determinados de crisis o descompensación. Puede mantener una actividad laboral normalizada y productiva excepto en los períodos de importante aumento del estrés, durante los que puede ser necesario un tiempo de reposo laboral junto a una intervención terapéutica adecuada.

Clase III: Discapacidad moderada (25% - 59%)

La persona sufre una restricción moderada en las actividades de la vida cotidiana, incluyendo las relaciones sociales y en la capacidad para desempeñar un trabajo remunerado en el mercado laboral. Necesita de medicación y/o tratamiento de forma habitual y sólo puede realizar tareas con supervisión mínima en centros ocupacionales o una actividad laboral normalizada en un puesto de trabajo adaptado o en un centro especial de empleo.

Clase IV: Discapacidad grave (60-74%)

La persona presenta graves restricciones y dificultades para llevar a cabo las actividades de la vida cotidiana. Precisa supervisión de manera intermitente en ambientes protegidos y un control total fuera de ellos. Su capacidad laboral está gravemente disminuida, presentando deficiencias en la concentración, la continuidad y el ritmo de ejecución de sus tareas, no pudiendo mantener una vida laboral normal, con síntomas de carácter grave.

Clase V: discapacidad muy grave (75%)

La enfermedad invalida por completo a la persona, tanto para cuidar de sí misma como para realizar las actividades básicas de la vida cotidiana, necesitando para ello el apoyo de una o varias personas de manera continuada. No existe posibilidad de que la persona lleve a cabo ningún tipo de trabajo y los síntomas son extremadamente graves.